25 de mayo de 2019
25.05.2019

El Concello otorga protección estructural al edificio que está reclamando por una herencia de 1940

El número 15 de Payo Gómez está construido entre 1925 y 1930 por Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón, alberga 30 viviendas

24.05.2019 | 21:41
El edificio, que da a las calles Payo Gómez y Teresa Herrera y a la plaza de Pontevedra.

Con ocho portales distribuidos en dos calles y en la plaza de Pontevedra, el llamado edificio Escariz, que reclama el Concello en base a una donación de 1940, está protegido en el plan general por sus "indudables calidades constructivas y de diseño". El inmueble acabó de construirse una década antes de que falleciera Manuel Piñeiro Pose, que en su herencia dejó escrito que quería que el edificio pasara a manos del Hospital Municipal como apoyo a la beneficiencia para los más necesitados. Desde 1985 el documento urbanístico protege el edificio, que alberga 30 viviendas en cinco plantas y dos áticos. El Colegio de Arquitectos también destaca la obra de Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón

El edificio que el Concello reclama como parte de la herencia de Manuel Piñeiro Pose en 1940 tiene, en el actual plan general, protección estructural, lo que significa que la administración local considera la conservación "íntegramente" de varios de sus elementos, como la fachada, los patios los elementos estructurales y tipológicos básicos así como la distribución de los espacios en su interior. El edificio, que proviene de dos promociones independientes, fue construido entre los años 1925 y 1930 y se finalizó solo diez años antes de que falleciera el coruñés, que pretendía que sirviera para ayudar a la beneficencia a través del Hospital Municipal. Tras casi 80 años aún no se ha completado el trámite para que pase a manos del Ayuntamiento, que iniciará una investigación patrimonial para "ejecutar la voluntad" del fallecido.

El arquitecto del edificio es Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón, que firma muchos otros edificios destacados en la ciudad, como el Colegio de Notarios, la Cruz Roja o el colegio Wenceslao Fernández Flórez entre otros de oficinas o residenciales en el Ensanche o Ciudad Jardín. Las cinco plantas y dos áticos que posee contienen 30 viviendas, cinco por cada altura, y destacan en el llamado edificio Escariz distintas características. El plan general destaca que utiliza un lenguaje "ecléctico" que convive en la misma plaza con otros edificios de tipo racionalista y le otorga valor por sus "indudables calidades constructivas y de diseño". Lo más llamativo, según el documento y visible desde la calle, son los dos torreones ubicados en las dos esquinas de la manzana que dan a la obra, añade el texto, "un carácter muy singular".

El plan general vigente, que contempla el uso de los bajos como comerciales y del resto como residencial, relata que el inmueble está "en pleno uso" y, por su catalogación, está dentro del Catálogo de Elementos y Edificios Protegidos. Pero no solo ha sido este el único documento urbanístico municipal que ha protegido este inmueble, sino que los de 1985 y 1998 ya lo incluían.

El Colegio de Arquitectos remarca que la construcción tiene una disposición simétrica en sus fachadas con un "juego de ritmos" que está "enriquecido" con un "amplio catálogo ornamental procedente del mundo clásico". El conjunto de columnas de base cuadrada es señalado por la entidad en una publicación por "su atrevimiento" y "esbeltez" y también apunta a que los remates del edificio tienen un ornamento "excesivo". Los torreones de las dos esquinas, según los arquitectos, con las "insistentes" coronas de pináculos y volutas y con el color verde de las carpinterías le dan a la obra "un sabor entre exótico y decadente".

Rentas y cesión

El Concello reclamará no solo la titularidad del edificio, tal como, defiende el Gobierno local, quería el fallecido, sino también las rentas percibidas por los alquileres durante todos estos años y que han sido cobradas, según el Ejecutivo municipal, por los testamentarios y administradores marcados por Piñeiro Pose, encabezados por el abad de la Colegiata. El Arzobispado de Santiago, cuestionado ayer por este asunto, rehusó realizar "ninguna valoración" sobre el mismo.

El fallecido tiene una calle con su nombre cerca del parque de Europa que el Concello, en época del alcalde Alfonso Molina, otorgó por su donación aunque esta aún no se haya efectuado.

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