13 de junio de 2019
13.06.2019

COAS, el no por respuesta

El grafitero detenido por pintar en trenes, ahora en prisión, se negó a abonar las multas y colaborar con el Concello en limpiar grafitis o recuperar espacios urbanos

12.06.2019 | 21:15
COAS, el no por respuesta

El no por respuesta. La negativa absoluta a colaborar con el Ayuntamiento. El hombre que firma sus grafitis con los nombres COAS, GOAS, KOAS, KYOS y YOS, detenido en A Coruña e ingresado en prisión por causar daños en trenes y vagones y estar en posesión de armas de fuego, fue citado una vez por el Concello para ofrecérsele la posibilidad de eliminar sus pintadas y disuadirle de seguir haciendo grafitis ilegales. Las más de 500 rúbricas con distintos tags que se le atribuyen en fachadas privadas de la vía pública, mobiliario urbano y elementos protegidos de inmuebles catalogados de la ciudad, además del impago de multas desde 2016 por importe de 2.000 euros forzaron esa cita, que en vista de la falta total de voluntad del grafitero por corregir su comportamiento motivó que la administración local remitiera el caso a la Fiscalía para que determinase si acarrea consecuencias penales.

Tras recibir la citación, COAS acudió al encuentro solo y el personal municipal que lo atendió tuvo dificultades para mantener con él una conversación fluida. Cada pregunta recibía la respuesta de un monosílabo y en cada ocasión en que se le ofrecía el recurso de recuperar espacios públicos a través de iniciativas oficiales o participar en trabajos comunitarios contestaba que no tenía intención alguna de colaborar con el Ayuntamiento. Sin explicaciones. ¿Borraría sus pintadas? No. ¿Abonaría las sanciones? No, porque carece de ingresos, alegó en este caso.

COAS no es el único grafitero llamado por el Concello, que gracias a la contratación de la empresa Orión Analistas logró identificar a otros autores de pintadas en elementos urbanos desde finales del año pasado. Otro responsable, con una actividad más modesta que el detenido por la Policía Nacional, también se negó a toda colaboración institucional, aunque se le impusieron multas administrativas sin que se enviase el caso a otras instancias para valorar el alcance penal de sus actos, según apuntó ayer la edil de Medio Ambiente, María García.

El Concello sí ha obtenido en cambio una respuesta positiva de otros grafiteros identificados por su actividad, añade la concejal. Son autores que en los últimos meses han pagado sus sanciones, eliminado sus pintadas de lugares públicos o participado en la recuperación de espacios con la realización de murales supervisados por trabajadores municipales.

A través de estas propuestas, el Concello da los primeros pasos para tratar de conseguir de los grafiteros un compromiso para dejar de pintar y paliar el deslucimiento de la ciudad a causa del exceso de grafitis. No es tarea sencilla, admiten desde la administración local, y gran parte de las pintadas, por ejemplo, están realizadas con productos abrasivos que hacen imposible o muy difícil su limpieza total. Además, las multas no suelen reprimir por completo las conductas de estos individuos, que se mueven en un entorno en el que el riesgo a ser descubiertos en plena actividad en lugares donde se prohíbe pintar eleva su adrenalina y refuerza la dependencia del espray.

Prueba de esa fiebre contagiosa es que COAS dejó su firma en paredes y elementos urbanos con otro de sus tags a los pocos días de mantener la conversación en la que se negó a colaborar con el Concello. Su actividad, tanto en la ciudad como en otras localizaciones, ha continuado, hasta el punto de convertirse en el principal investigado en la operación policial que hace unos días dio como resultado su detención junto a otros siete grafiteros -otro de ellos también en A Coruña- en distintas ciudades y la desarticulación de tres grupos de autores que pintaban en vagones de trenes de Renfe. En el registro que los agentes practicaron en el domicilio de COAS se incautaron de armas de fuego, grilletes y una placa de policía simulada. El 091 imputa 128 delitos de daños al conjunto de los detenidos por un valor de 556.217 euros, de los que 215.640 corresponden a los 70 delitos atribuidos a COAS.

Un juzgado de A Coruña decretó hace dos semanas el ingreso en prisión de este grafitero, que, según la Policía Nacional, tiene detenciones previas por incidentes violentos. A la tenencia ilícita de armas, que tipifica como delito el Código Penal, se le pueden sumar a COAS otras circunstancias penales, que determinará la Fiscalía con la base de los informes que le envió el área de Medio Ambiente del Concello por la concurrencia de delitos continuados de daños y contra el patrimonio.

El fiscal aún no ha concluido las diligencias sobre las actuaciones del grafitero coruñés, en concreto quince pintadas ilegales en la ciudad realizadas en los últimos tres años que suman los 2.000 euros de multa, un importe que se negó a pagar. Once de estos grafitis se localizan en elementos del conjunto histórico artístico, en Ciudad Vieja y Pescadería, y otros cuatro en el mobiliario urbano de otras zonas.

La gravedad de un grafiti está condicionada por los daños ocasionados y el tipo de superficie sobre la que se hacen. Pueden ser penados por la administración con una multa o por un juzgado con otra sanción económica y un castigo más severo, que puede ser de 1 a 3 años de prisión si es agravado o supone también un daño al patrimonio histórico, explica el abogado penalista Carlos Tomé. Según la información de que dispone sobre el caso del grafitero COAS, este letrado estima que podría ser penado según el artículo 263,2 del Código Penal, que prevé multas de prisión hasta 3 años y multas de 12 a 14 meses. "No se trata de derivar todo a la vía penal, también está la ley de seguridad ciudadana, que a veces establece multas más cuantiosas que el Código Penal y que no tiene en cuenta la capacidad económica del sujeto penado", apunta.

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