01 de julio de 2019
01.07.2019

Aprender con los refugiados

Tres profesionales coruñeses del ámbito social participan en un proyecto de formación de voluntariado en un centro de asilo temporal en Polonia

30.06.2019 | 20:44
Los voluntarios coruñeses, junto a niños del campo de refugiados de Otrebusy.

Polonia tiene en la actualidad once centros de asilo temporal o campos de refugiados, donde permanecen muchas familias a la espera de que se estabilice su situación y puedan recibir cobijo de forma permanente. En Otrebusy, a quince kilómetros de distancia de Varsovia, se encuentra uno de estos centros, en el que tres coruñeses están haciendo un curso formativo sobre la gestión de la acogida de refugiados.

En este campamento viven unas 40 familias con hijos procedentes, en su mayoría de Ucrania y de la región rusa de Chechenia que se encuentran en una situación compleja. Dentro del programa en el que participan los coruñeses se fomentan actividades para los niños, quienes, según comenta Francisco Haz, uno de los voluntarios coruñeses, "están aislados en cierto modo", al estar en una zona de bosque bastante alejada de los núcleos urbanos.

Profesionales de varios países forman parte del voluntariado en el campo Otrebusy. Los coruñeses participan desde su asociación, Seven Seas, dentro del proyecto Transfiriendo habilidades a través de las fronteras (Transferring Skills across Borders, en su denominación original en inglés) y Erasmus +, con el que se forman en labores de voluntariado. "No es formación teórica, hacemos trabajo de campo y podemos ver en realidad como se trabaja", explica Haz, profesor de Sociología.

Las buenas condiciones del centro es uno de los aspectos positivos que los voluntarios destacan: "Íbamos con la idea de que algunos centros estarían masificados, pero no hay comparación con los que hay en España por ejemplo". El flujo de personas en el centro es constante; sin embargo, los refugiados que los habitan pasan de media entre uno y dos años allí hasta que se determina si obtienen o no el permiso de residencia. "Hay casas unifamiliares, con cocina, baño y varias habitaciones. Todo es nuevo y las instalaciones están bastante bien, parece más un colegio interno", resalta Haz.

Para estos voluntarios de Seven Seas, una ONG fundada en 2017 que participa en proyectos internacionales, es muy importante formar parte de este clase de experiencias. "Como profesionales del ámbito social, este tipo de experiencias nos ayuda a enriquecernos en nuestro trabajo", destaca Francisco Haz, cuya materia de enseñanza en la Universidad es Trabajo Social. Además de formarse como voluntario, pretende concienciar a sus alumnos sobre temas migratorios.

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