08 de septiembre de 2019
08.09.2019
Amparo Alonso

"Hay una tecnofobia asociada a la visión que la mujer tiene del estudio tecnológico"

"El descenso de las jóvenes matriculadas en todas las ingenierías es importante, de forma muy acusada en ingeniería informática, que es una disciplina enriquecedora", asegura

07.09.2019 | 20:48
Amparo Alonso Betanzos en el departamento de investigación de la facultad de Informática.

El curso universitario 2019-2020 sube el telón en A Coruña. Todos los rectores de las universidades españolas asistirán al acto de apertura el próximo 30 de septiembre. El ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, y numerosas autoridades civiles y militares escucharán la lección inaugural del curso académico, que correrá a cargo de una mujer, la catedrática Amparo Alonso Betanzos, investigadora y docente de la UDC desde hace casi 30 años y presidenta de la Asociación Española de Inteligencia Artificial. En una disciplina comúnmente asociada a los hombres, Alonso, que en 1988 defendió su tesis en Inteligencia Artificial (una de las dos que entonces se leyeron en España), reivindica la "riqueza" de su rama y el alcance de sus conocimientos y lamenta que todavía la "tecnofobia" disuada a las mujeres de estudiar Informática.

¿Por qué la han escogido para impartir la conferencia inaugural?

No lo sé, la verdad. Algo habrá tenido que ver un tema candente en Europa como la inteligencia artificial, en el que España tiene un poco de retraso. En todo caso, es un honor abrir un curso nacional en la ciudad.

¿Qué enfoque le va a dar a su lección?

La inteligencia artificial es la tecnología que marca el cambio a la sociedad del futuro y sobre la que nos tenemos que preocupar a todos los niveles, no solo porque cambia el modo en cómo nos relacionamos los individuos sino porque afecta a muchas otras cosas, como el empleo, la legislación, la renta per cápita del país, la formación...

¿Por qué advierte un retraso en este campo en el país?

Todavía no tenemos en las aulas al cien por ciento a los llamados nativos digitales, en comparación con países de nuestro entorno. En Europa está legislado que todos los ciudadanos tienen el derecho y el deber de tener competencias digitales y en informática que nosotros no enseñamos en las escuelas de Primaria y Secundaria, donde no es obligatorio. Tenemos que cambiar en este aspecto porque se trata de enseñanza para la vida y es necesario reciclarse en la formación, como creo que ocurre en el ámbito universitario.

¿A qué se debe ese retraso?

No lo sé. Creo que cada vez los jóvenes aprenden más cosas concretas, pero olvidan una perspectiva más amplia. Al no saber cuáles van a ser las profesiones del mañana ni cómo van a cambiar los empleos o cuáles desaparecerán, tendremos que volver a entrenar habilidades básicas en los niños como la curiosidad o el pensamiento crítico. En este sentido rompo una lanza por las Humanidades. La Inteligencia Artificial es una disciplina científica, pero toca muchos otros perfiles como el Derecho, la Psicología, la Ética o la Filosofía.

¿La Filosofía?

Sí, por ejemplo en debates de ámbito político relacionados con las noticias falsas o la posverdad y cómo gestionarla. Los perfiles humanísticos se están incorporando a la Inteligencia Artificial. Además de habilidades digitales e informáticas, nuestros niños tendrán que aprender cómo gestionar su inteligencia emocional, su comunicación, organización, estrategia, creatividad. Eso no se puede olvidar en aras de disciplinas cada vez más especializadas.

¿Hay límites para la inteligencia artificial o ya toca todos los aspectos de nuestras vidas?

No los vislumbramos todavía. Porque en realidad todos la utilizamos todos los días: las aplicaciones que tenemos en el teléfono móvil, la gestión de las ciudades inteligentes, el tráfico, las compras online, las recomendaciones en YouTube o Netflix, el uso de Google Maps...

¿Y utilizamos bien todo eso?

Con algunas aplicaciones debemos tener cuidado, pero eso pasa con todas las tecnologías [la energía nuclear cura el cáncer, pero conocemos sus peligros]. Es importante legislar para prever riesgos que tienen que ver con las armas automáticas o la vigilancia excesiva a través de reconocimientos faciales o el mercadeo de datos que juega con la privacidad de las personas. Hay que desarrollar algoritmos de inteligencia artificial que sirvan para el bien. Debe tenerse en cuenta que los algoritmos no son dioses que lo pueden todo, su capacidad no es ilimitada.

¿Persiste ese tópico que asocia a los llamados bichos raros con la Informática y la Inteligencia Artificial?

Los informáticos no somos frikis. Existe esa creencia creada por el cine y las series de televisión de que somos unos seres aislados que vivimos y trabajamos en un sótano con hábitos poco limpios y poco saludables. Es falso, nos relacionamos con profesionales de muchísimas disciplinas para el desarrollo de sus dedicaciones y de la nuestra. Tampoco somos hombres todos, aunque es verdad que somos pocas las mujeres que cursamos estudios informáticos.

Había pocas mujeres informáticas cuando usted se licenció hace más de 30 años y son pocas ahora. ¿Por qué?

Ocurre en otros países y lo he comentado con otras mujeres del sector. El descenso de las mujeres matriculadas en todas las ingenierías es importante en general, y muy acusadamente en ingeniería informática. No lo entiendo, es una profesión enriquecedora, aunque no se percibe que es así. También hay una tecnofobia asociada en general a la visión que la mujer tiene de los estudios tecnológicos: hay estudios que revelan que ellas no se consideran capaces de llevar a cabo estudios de tecnología, mientras que a los chicos se los educa para arriesgarse más en sus vidas. Pregunta en la calle a alguien que te diga el nombre de científicas o tecnólogas, a ver si sabe decir alguien más allá de Marie Curie. Y en realidad hay muchísimas.

¿Tienen más vocación ellos que ellas?

Tienen la misma y son igual de aceptados unos y otras. Pero muchos y muchas no saben exactamente lo que se van a encontrar. La disciplina exige que te gusten las matemáticas, las abstracciones, que sepas hacer razonamientos abstractos, capacidades tan masculinas como femeninas. Pero en cuanto entran en áreas como la física de las máquinas computacionales, por ejemplo, se encuentran con algo más difícil que no se esperan. Últimamente notamos en el grupo de investigación que tenemos solicitudes de perfiles interdisciplinares: gente que ha hecho ingeniería industrial, o diseño industrial, o biología... que quieren trabajar en aplicaciones que tienen que ver con la informática biomédica o con la creatividad computacional.

Por ser mujer en un entorno en el que predominan los hombres, ¿se ha visto discriminada alguna vez?

Excepto situaciones puntuales, no. Pero es cierto que cuanto más subes en el escalafón hay menos mujeres. Por ejemplo, son pocas las que hacen el doctorado, y son menos las tituladas, las catedráticas, las rectoras. Los techos de cristal y las responsabilidades familiares son factores que inciden. Sin embargo, debo decir que es significativo que los grupos de la facultad de Informática, en los que su coordinadora es una mujer, la proporción de mujeres es alta. En el mío somos alrededor del 45%, en una facultad en la que alrededor del 11% del alumnado es femenino. Eso crea un entorno más diverso y más rico.

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