17 de septiembre de 2019
17.09.2019

Cintas de viento para Mozambique

Susana Vázquez: "Los niños de Santa María del Mar preguntan sobre cómo juegan y cómo aprenden allí. Nosotros les decimos que pueden aprender mucho de ellos"

16.09.2019 | 22:24
Los profesores Marina Fernández y Pablo Lorenzo, este verano en una escuela infantil en Tete.

"La educación transforma la realidad, y todo el esfuerzo que se hace desde proyectos como 'Fitas de vento' tiene un impacto enorme". Así resumen Marina Fernández y Pablo Delgado lo aprendido este verano durante su primer voluntariado internacional en las escuelas infantiles de Tete, Mozambique. Vivieron la experiencia junto a Susana Vázquez, que regresa al lugar después de haber colaborado en la creación de una escuela de Secundaria hace cuatro años "La escuela se ha convertido en un referente de la zona, con un equipo comprometido y honesto", señala

Cada año desde 2017, decenas de cintas de viento recorren once mil kilómetros para llegar hasta Tete, Mozambique. Acompañan al material escolar y de ayuda a los huérfanos de la zona que las familias de los colegios infantiles que participan en la iniciativa Fitas de Vento envían desde A Coruña. Entre ellos se encuentran el colegio Santa María del Mar, las escuelas infantiles Arela, Carricanta, Montealto y Os Cativos y el centro educativo Cervantes de Lugo.

Todo empezó hace ya cuatro años, cuando Susana Vázquez, profesora del Colegio Santa María del Mar, puso a rumbo a Tete para colaborar en la puesta en marcha del colegio de Secundaria Escola Santo Inácio de Loiol (ESIL). Regresó seis meses después y, desde entonces, Susana y el colegio coruñés mantienen su compromiso con la escuela mozambiqueña. Así fue como en el año 2017 surgió Fitas de Vento, un proyecto que, según la docente, nació de la "ilusión y las ganas" de cuatro escuelas infantiles de A Coruña y otra de Tete, llamada Escolinha CEI AMAN.

Este verano Susana ha vuelto a Mozambique y, aunque su estancia ha sido más corta, afirma que su regreso "ha sido más intenso emocionalmente", ya que ha podido ver la evolución de la escuela y reencontrarse con sus compañeros. "Hoy, el colegio es un referente en la zona, con un equipo de profesores comprometido, honesto y orgulloso de su centro y con los mejores resultados de la región en las pruebas nacionales del equivalente a Segundo de Bachillerato", declara.

Además, esta vez ha estado acompañada por los profesores de infantil Marina Fernández Delgado y Pablo Lorenzo Fernández, que llevaron a cabo su primer voluntariado internacional en Mozambique. "Hemos vivido momentos duros, pero volvemos esperanzados porque constatamos que la educación transforma la realidad. Todo el esfuerzo que se hace desde estos proyectos tiene un impacto enorme allí, y queremos transmitir mucha energía a nuestros compañeros para seguir trabajando por un mundo mejor", comentan Marina y Pablo. Durante el mes que los tres profesores del colegio coruñés han estado en Tete han llevado a cabo diversas labores de voluntariado y formación en las escuelas de la zona.

"Colaboramos en la formación de profesorado, montamos una ludoteca en la ESIL, varios rincones infantiles y una enfermería en la CEI AMAN... También tratamos de mejorar las casas de huérfanos del proyecto Sementes de Amanhã, y pusimos en contacto por vídeo a los huérfanos apadrinados con sus familias españolas y portuguesas", explica la coordinadora.

Además, los docentes destacan el "excelente recibimiento por parte de los alumnos y de los profesores". "Muestran mucho interés en saber cómo viven los jóvenes aquí. Para ellos el hermanamiento supone el empoderamiento de lo propio, se sienten muy orgullosos de su escuela: que otros jóvenes que están muy lejos y con una vida tan diferente quieran conocerlos y valoren su entorno es algo muy importante para ellos", comenta Vázquez.

Pero la repercusión de Fitas de Vento no se queda solo en Mozambique. Y es que la sensibilización y la solidaridad son algunos de los valores que adquieren los alumnos coruñeses que participan en la iniciativa. "Los niños se implican mucho. Quieren ver fotos y vídeos de los niños de allí, y preguntan sobre su forma de vida, sobre cómo juegan. Pueden aprender mucho de ellos", concluye la profesora.

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