07 de octubre de 2019
07.10.2019
Enrique Fernández Pérez

Director de la empresa del sector tecnológico Aldaba

"Lo que se imparte en las aulas y lo que demanda el sector TIC está distanciado"

"Las estudiantes que apuestan por ciencias prefieren las de la salud a la tecnología"

06.10.2019 | 21:37
Enrique Fernández Pérez, en la sede de Aldaba en A Grela.

La empresa gallega Aldaba, especializada en optimizar procesos de negocio a través de las tecnologías de la información, el sector TIC, pone nombre a la cátedra recién creada mediante un convenio con las universidades de A Coruña y Vigo para facilitar la incorporación al mundo laboral de los estudiantes de Informática, pero también para visibilizar más la participación de las mujeres, en la actualidad escasa, en el sector tecnológico. Enrique Fernández es el director de Aldaba.

Solo hay un 12% de mujeres que cursan Informática en la UDC. ¿Es un porcentaje preocupantemente bajo?

Diría que sí. Cuando preparábamos esta cátedra, comentábamos que ni nosotros ni nadie somos quién de decir ni a hombres ni a mujeres lo que tienen que estudiar. Tampoco debemos señalar a quien elige un tipo de carreras u otras. Pero sí creemos que la sociedad en su conjunto ha establecido una serie de estereotipos que hacen que las chicas que se decantan por las ciencias al comienzo de Secundaria y en el Bachillerato prefieran luego estudiar ciencias de la salud y no ingenierías o ciencias de la tecnología.

¿No han evolucionado esos estereotipos?

Llevan tiempo asentados y parece que se incrementan. Un informe reciente de Digital.es sobre la vocación de los jóvenes hacia las carreras técnicas refleja una evolución a peor. La proporción no era tan baja hace cuatro o cinco años. Eso nos ha llevado a hacer algo y hemos pensado en la cátedra Aldaba WIB. Creemos que las chicas de Secundaria y Bachillerato no disponen de toda la información o se hacen una idea mental de que trabajar de informática es una cosa muy friki dedicada a cacharrear y a estar mucho tiempo delante de un ordenador. Quizá las chicas buscan algo más de contacto con los usuarios y con los pacientes en carreras que sean más de ayuda a los demás. Y eso que dentro de una ingeniería informática hay cantidad de aplicaciones básicas para el desarrollo de todo tipo de áreas: social, sanitaria...

¿Por qué es tan difícil de encontrar la vocación tecnológica teniendo en cuanto la expansión del sector?

Cuesta en general bastante en los jóvenes y en las mujeres más. Eso es grave. Porque el sector TIC es con diferencia el que más empleo demanda de todos cuantos hay, el que tiene más problemas para encontrar trabajadores, y las escuelas y los centros de formación profesional no son capaces de alimentarlo. Y sin embargo, las carreras de ingeniería informática tiene un corte en las notas de acceso bajo, lo que significa que hay muy poca gente que pretende estudiar esas carreras. Las causas no son una ni dos, sino un conjunto, entre ellas, el problema de las matemáticas.

La mala fama de las mates .

Es que la gente, según el informe al que aludía antes, no entiende que es una asignatura que en Secundaria se vuelve complicada. El mismo informe apunta también que de un tiempo a esta parte la formación de profesores en matemáticas es más floja y no transmiten el interés ni la vocación por todo lo interesante que tienen las ciencias puras o las ingenierías. Entonces muchos jóvenes se asustan y prefieren decantarse por aquello que les entra mejor. Me da la sensación de que las chicas son más responsables que los chicos y al no sentirse seguras apuestan por las ciencias de la salud, la biología, que son cosas más tangibles.

¿Cómo digieren las empresas ese déficit de vocación?

No podemos olvidar la otra vertiente de esta cátedra, que es acercar el mundo de la Universidad al mundo de la empresa, que todavía hoy están muy distanciados. Lo que se imparte en las aulas y lo que demandan las empresas gallegas, sobre todo del sector TIC, tienen cierto alejamiento. Queremos que los responsables TIC de las empresas y quienes definen los contenidos de las asignaturas universitarias trabajen más estrechamente para que haya una mejor adaptación.

¿Ese desequilibrio crea discriminación, bien en el entorno académico, bien en el ámbito empresarial?

No tanto discriminación. En Aldaba tenemos unos criterios equipotenciales, pero quizá no los hay en otros ámbitos, entre otras razones porque los hombres tradicionalmente han sido más. De todos modos, esto está cambiando y van desapareciendo las diferencias.

¿Cómo va a funcionar la cátedra Aldaba para fomentar las vocaciones académicas de las mujeres?

Daremos forma a una serie de iniciativas para que haya un plan de acción en noviembre. Van a involucrar a institutos y colegios con charlas, conferencias, premios o concursos. Se trata de dar a conocer a las chicas el lado más humano, social y práctico de las TIC. En el ámbito empresarial queremos que las firmas ofrezcan becas a estudiantes.

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