24 de octubre de 2019
24.10.2019
La Opinión de A Coruña

El 091 cree que Loterías encubrió al lotero de Pontejos y a su hermano para cobrar la Primitiva

Los agentes solicitaron información a la entidad estatal sobre el número exacto de premios superiores a 5.000 euros, comprobados por el investigado en San Agustín, que no le facilitó

24.10.2019 | 00:19
La administración de Loterías de San Agustín.

La Policía Nacional sospecha que la Sociedad de Loterías y Apuestas del Estado encubrió tanto al lotero de San Agustín como a su hermano, en su cargo de delegado provincial de Loterías en A Coruña, para garantizar que el cobro de una Primitiva premiada con 4,72 millones de euros el 30 de junio de 2012, quedase en la familia. Los agentes llegan a esta conclusión en un oficio elaborado para el conocimiento del Juzgado de Instrucción número 4 de la ciudad, uno de los juzgados coruñeses que instruía el caso. Desde esta semana, se ha centralizado en Instrucción 7, que asume la investigación de quién es el dueño del billete de la Primitiva sellado en la administración de Carrefour el 26 de junio de 2012 y que el lotero de San Agustín dijo haberse encontrado en el mostrador, el 2 de julio, cuando se encontraba solo en su despacho.

En su investigación, los agentes solicitaron a Loterías del Estado pruebas para documentar "una cadena de custodia válida" sobre el resguardo premiado, desde el 2 de julio, que fue cuando tuvieron constancia de que el billete había sido comprobado en el despacho de San Agustín, entre ellas, fotocopias, las presentaciones a cobro, así como la identificación de las personas que intervinieron en estas actuaciones. Los agentes de la Policía Científica solicitaron también a Loterías los datos estadísticos "y el número exacto de premios superiores a 5.000 euros comprobados por Manuel Eugenio Reija González en la Administración número 22 de A Coruña durante los cinco años inmediatamente anteriores al 2 de julio de 2012". Estos datos, entre otros que los investigadores requirieron a Loterías, no fueron facilitados, por lo que los agentes concluyen que "el silencio de Loterías" lo que hace es "reforzar la hipótesis de que la Sociedad Estatal encubrió la conducta del autor material" -en este caso se refiere a Manuel Eugenio Reija, que fue quien dijo haber encontrado el boleto premiado- "y el auxilio del hermano [Miguel Reija, el delegado provincial de Loterías], cuya posición e intelectualidad resultaron determinantes en la presente trama, realizada para garantizarse el cobro del premio", valorado en 4,72 millones de euros, al ser un boleto con seis aciertos.

Los agentes apuntan, además, que ese "encubrimiento" ya había sido advertido en otro informe policial anterior, en el que los investigadores analizaban los diez movimientos anteriores y posteriores a que el lotero pasase el resguardo por el terminal. Comprobaron entonces, al examinar los registros, que los mismos cuatro boletos que se habían sellado juntos en Carrefour aquella tarde del 26 de junio de 2012, fueron comprobados en un plazo de 16 segundos el 2 de julio, en San Agustín. Preguntado por este diario, Manuel Eugenio Reija dijo en agosto, que "esa aparente incongruencia" tenía "una explicación" y que era "muy clara y muy contundente". Los datos del sellado y la comprobación desdicen la primera versión del lotero de San Agustín, que aseguró que se encontraba "solo, sin ningún cliente" cuando vio, "en la parte exterior del cristal de seguridad, junto al pasamonedas, un boleto que le llamó la atención al estar solo y en unas condiciones impecables, como recién salido de la terminal". En los registros, sin embargo, consta que comprobó los cuatro boletos juntos, que el que tenía la combinación ganadora fue el primero, y que, en su pantalla, se pudo leer: "Premio Superior. llevar resguardo a la Delegación". Después, comprobó una apuesta del Gordo, que tenía un reintegro de tres euros y, a continuación, los otros dos, que no tenían premio.

En los registros de la máquina de San Agustín consta también que se hicieron dos comprobaciones posteriores. La primera fue a las 11.25. horas, en la que salió el mensaje inicial de que el boleto tenía un premio de más de 5.000 euros; la segunda, a las 11.39 y, la última, tan solo siete segundos después, todas con el mismo resultado, que la combinación de los números 10, 17, 24, 37, 40 y 43 era portadora de un gran premio. En la investigación que iniciaron los agentes consta también que el 9 de julio de 2012, una semana después de que el lotero de San Agustín entregase a su hermano el billete premiado -se lo dio el 3 de julio, un día después de haberlo encontrado presuntamente-, el delegado de Loterías, Miguel Reija, dijo a la lotera de Carrefour -según declaró su marido ante la Policía- que el premio ya había sido "cobrado" y le pidió que no lo llamase más por ese asunto. El marido de la lotera de Carrefour también apuntaba a que los agentes no habían solicitado las grabaciones de las cámaras de seguridad del hipermercado, que podrían haber ayudado a identificar a la persona que selló los boletos.Y es que esta investigación se inició a partir de una denuncia presentada el 7 de diciembre de 2018, por parte de un joven -ahora fallecido- que aportó detalles compatibles con las comprobaciones efectuadas por los agentes. Estos investigadores consideran que este hombre era el legítimo dueño del boleto que ahora acumula ya un premio de más de seis millones de euros, ya que los 4,72 millones iniciales han generado intereses.

El lotero de San Agustín solicitó el 5 de septiembre de 2012 cobrar el premio al alegar que había entregado el resguardo "de buena fe", sin embargo, Loterías, tan solo dos días después de esta petición, instó a la Policía Judicial a que intentase identificar al posible propietario de la Primitiva a través de huellas dactilares.

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