27 de octubre de 2019
27.10.2019
La Opinión de A Coruña
Rosa Cobo

"La prostitución no es un trabajo,es una estrategia de supervivencia"

"Legalizar la prostitución no es útil para las mujeres que la ejercen, como se pretende hacer ver, sino que aporta seguridad jurídica al 'lobby' proxeneta"

26.10.2019 | 18:52
La teórica y profesora de la Universidade da Coruña Rosa Cobo.

La teórica feminista y profesora de la Universidade da Coruña Rosa Cobo es bien conocida por su postura crítico-abolicionista con respecto a la prostitución. Es una de las impulsoras de la recién creada Red Académica de Estudios sobre Prostitución y Pornografía. Solo una semana después de su creación, la Red, nacida con el objetivo de aportar evidencias contra los procesos de regulación, acumula entre sus miembros a casi 40 profesores procedentes de 21 universidades.

¿Cuáles son los objetivos que persigue la creación de la red?

La red se formó porque hay mucha gente que está trabajando sobre prostitución y pornografía en diferentes universidades, y no había una conexión teórica ni de ningún tipo. Fue en las jornadas de la Universidade da Coruña, cuando vimos en qué consistían, y vimos todo el movimiento que se formó a su alrededor para que suspendiesen, cuando tomamos la decisión de formar la red. La pretensión que tiene la red es fortalecer esta línea de investigación, centrada en prostitución y pornografía, y darle, si es posible, una dimensión internacional. Tenemos peticiones de América Latina que quieren formar parte de la red, y queremos que todas las investigaciones que hemos hecho y seguimos haciendo puedan ser transferidas a la sociedad, y podamos tener algún tipo de voz pública e influencia para que se hagan políticas abolicionistas sobre la prostitución. Nace para dar respuesta a lo que está siendo un problema y una preocupación crecientes. La pornografía se ha convertido en la verdadera asignatura de educación sexual.

Hablan de presentar una serie de evidencias científicas que avalen la postura abolicionista.

Por ejemplo, una de ellas es que la mayor parte de la prostitución se mueve en una zona de sombra, es una economía mayoritariamente ilícita y mueve muchísimo dinero negro. Los países que han regulado la prostitución, como Alemania u Holanda, se han dado cuenta de que la regulación de la prostitución trae consigo de forma inmediata el aumento de la trata. En la última investigación, encargada por el ayuntamiento de Ámsterdam, se pone de manifiesto que la legalización de la prostitución aumenta todo lo que podríamos denominar la criminalidad que envuelve a la prostitución. Otra cosa importante es que en los países en los que se legaliza la prostitución, no se realizan contratos a las mujeres que la ejercen, ni aumenta su seguridad. No es útil para las mujeres, como se pretende hacer ver, sino que aporta seguridad jurídica al lobby proxeneta.

El debate alrededor de la prostitución está cada día más polarizado dentro del feminismo. ¿Cuál podría ser una salida favorable para las mujeres que ejercen?

Bajo mi punto de vista, habría varias cuestiones. La primera, es que para quienes tenemos esta posición crítica, es que ninguna mujer que ejerce la prostitución debe ser criminalizada, perseguida, ni multada. Faltaría más. La segunda cosa es que si se hiciesen leyes abolicionistas, que se harán, ninguna política abolicionista impediría que aquellas mujeres que quisiese dedicarse a la prostitución, lo hicieran. Para las mujeres que están en prostitución, lo que reclamamos es, primero, permiso de residencia. Es una realidad que la mayoría de las mujeres que están en prostitución provienen de países con altas tasas de pobreza, en situaciones de vulnerabilidad, en muchas ocasiones extremas. Casi siempre tienen bocas que alimentar. Derecho de ciudadanía es una reclamación fundamental y la primera. Después, alternativa habitacional y apoyo psicológico. Para ellas y para sus hijos e hijas. También formación profesional. En definitiva, una batería de políticas de igualdad, nada menos. Pensamos que no se puede hacer políticas abolicionistas si no se hacen políticas que apoyen a las mujeres que están en prostitución. Estas mujeres no pueden quedar a la intemperie, desprotegidas. Tan importante es ilegalizar el lobby como apoyar a las mujeres que están en prostitución.

Menciona a las mujeres que eligen, libremente, ejercer. ¿Cómo se las distingue de aquellas que lo hacen obligadas por las circunstancias?

Hay cosas que son enormemente difíciles de evaluar. Creo que la idea sería pensar si es aceptable que una sociedad segregue a un pequeño número de mujeres en condiciones de pobreza y de vulnerabilidad, para ponerlas disponibles sexualmente para los varones de esta sociedad. Pensamos que no es relevante el consentimiento, la carga tiene que ir contra esta institución. A partir de ahí hay muchísimas situaciones distintas. El consentimiento no valida una institución que tiene un carácter patriarcal y capitalista, y que es una fuente de explotación sexual.

Hay voces que apelan a la libertad de elección de la mujer para ejercer la prostitución. ¿En qué cojea este concepto?

Lo que hacemos las abolicionistas es una crítica a la institución. ¿Se puede definir como trabajo una mamada? ¿Se puede definir como trabajo una penetración anal, o que al mismo tiempo te penetren por todos los agujeros? ¿Queremos que esto esté convalidado y se convierta en una alternativa laboral favorable para nuestras chicas, y, al mismo tiempo, en una práctica normal para nuestros chicos? Pensamos que no, no puede ser un modelo aceptable para las mujeres. La prostitución no es un trabajo, la prostitución es una estrategia de supervivencia.

¿Ha habido experiencias previas que demuestren que es posible abolir la prostitución?

Sí. En Suecia, la tasa de prostitución ha bajado de forma significativa y se ha convertido en un fenómeno marginal. Los hombres y los chicos no ven que acudir a la prostitución sea algo que se les ocurra hacer un fin de semana. Aquí es una práctica de lo más habitual. No son asesinadas mujeres en prostitución allí. Ha disminuido mucho la criminalidad. La prostitución, siempre que se desarrolla en un lugar, lo hace alrededor de otras economías ilícitas, como el narcotráfico. Lo hace siempre con dinero negro. Desaparecen espacios de criminalidad. Suecia es un país que tiene alternativas para las mujeres, eso es lo que tenemos que hacer aquí.

La Red nace como reacción a las jornadas sobre trabajo sexual que se iban a celebrar en la UDC. Se habló entonces de que en la universidad deben caber todo tipo de debates.

El análisis que hemos hecho nosotras es el siguiente: claro que podemos hablar de todo, ahora; la universidad, con dinero público, ¿puede hablar elogiosamente y exaltar prácticas que vulneran los derechos humanos? Este es el asunto. ¿Se puede hacer en la universidad un debate a favor de la pena de muerte?, ¿o a favor del trabajo infantil? Pensamos que no. Está bien que se hagan en otros sitios, pero con dinero público hacer unas jornadas en las que la prostitución es analizada de una forma positiva, y en la que alguna de sus integrantes, en charlas similares, aconseja a las asistentes a probarlo. No creo que sea la alternativa. Las prácticas que vulneran los derechos humanos no deben encontrar en la universidad un cobijo.

Es un tema de discusión habitual dentro del feminismo. ¿Cuál sería el terreno propicio para debatir el asunto, si no es en las universidades?

Es complicado. Mi percepción es que dentro del feminismo, es mayoritariamente abolicionista. No hago más que dar charlas para diferentes estamentos, en instituciones y universidades, pero también para el movimiento feminista, y lo que observo es que no es regulacionista. Creo que el regulacionismo es más bien algo que está en los aledaños del feminismo, en el cruce con otros grupos o movimientos. Creo que es un debate dentro del feminismo que ocupa los márgenes porque es muy minoritario.

¿Su auge está influido por el capitalismo y las corrientes liberales?

Influye muchísimo. La prostitución es la creación global de un nuevo mercado del que las mujeres y su sexualidad forman parte como objetos de consumo. Como la mayor parte del movimiento feminista es anticapitalista, tiene mucha lógica que se muestre contrario a la prostitución. Tener una postura crítica sobre la prostitución forma parte de la historia genealógica del feminismo.

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