05 de diciembre de 2019
05.12.2019
Nicanor Acosta

Activista y galardonado con el premio Marcelino Liste

"La democracia es hoy posfranquismo, la única esperanza es la rebelión"

"Diría a los políticos que pisaran los barrios; el 15% de la población del Agra son pobres"

04.12.2019 | 21:09
El activista Nicanor Acosta, ayer, con su megáfono.

Nicanor Acosta nació en 1939 "delante del antiguo cuartel de la Guardia Civil de Juan Flórez" y en 1969, siendo sacerdote de la parroquia de San Jorge, fue detenido y encarcelado un año por enfrentarse a la dictadura franquista. Desde entonces ha militado en diversas causas sociales de la ciudad. Tras participar en el 15-M, tomó parte en escraches y resistencias a desahucios, y entre 2013 y 2016 acudió a juicios por injurias y resistencia. El Foro Cívico acaba de concederle el premio Marcelino Liste Xusticia e Liberdade, bautizado por el difunto sacerdote y activista coruñés. Se entregará en una cena en el Club del Mar de San Amaro.

¿Conoció a Liste?

Claro que sí, de cuando yo iba a dar el catecismo a Santa Lucía, con ocho años. Luego coincidí con él cuando ambos dábamos clase en el Hogar de Santa Lucía. Yo lo admiro y agradezco enormemente esta distinción.

¿Cómo recibe el premio?

Para mí es totalmente inmerecido. La vida me puso en sitios en los que tendría que ser de mármol si no respondiera mínimamente, que es lo que hice. El pueblo está siendo saqueado en España y gran parte del mundo. Ahí están los paraísos fiscales. Estoy leyendo la prensa, viendo que se escribe que Galicia está en el culmen del aprovechamiento científico, pero no se dice que el abandono escolar es enorme, que faltan 400 profesores en la escuela pública. Hago mías las palabras de Carmen Fernández Morente: el sistema funciona a pesar de las malas políticas y el saqueo que se está haciendo. Estar entre los primeros en una situación de estancamiento no nos puede hacer sentir complacidos.

¿A quién culpa del saqueo?

A las grandes empresas y a una minoría insignificante de gente que posee las finanzas, con la alianza de los que tienen el poder. A un compañero que estuvo en la cárcel conmigo y al que le pedían 55 años, el tribunal militar del juicio de Burgos le preguntó en 1970 si se arrepentía de lo que había hecho. Respondió que se arrepentía de lo que había dejado de hacer. El mundo judicial está al mismo nivel que el mundo político.

Decía que hubiera tenido que ser de mármol para no actuar, pero mucha gente no lo hizo.

La gente no tiene datos. La vida me puso en un lugar desde el que era fácil descubrir lo que estaba pasando. Desperté a esta conciencia porque me resultaba muy fácil.

Después de cinco décadas de activismo, ¿cómo evalúa la evolución de la sociedad?

No se puede comparar la época de la Transición con esta. Estuvimos dormidos gran parte de lo que llaman la democracia. [Juan Carlos] Monedero vino aquí hace cinco años y dijo: "después de tantos años de este tipo de democracia, todos son zombies". El país empezó a despertar en el 15-M. Ahí pusimos un interrogante en las calles y el país se preguntó: ¿esto puede seguir así?

Cifra entonces sus esperanzas en la juventud.

Totalmente. Siempre fue la juventud el motor de arranque, siempre.

¿Qué problemas concretos de la ciudad de A Coruña le conmueven?

Esta es una de las ciudades que tiene más desahucios de España, algo que no aparece en la prensa, está tapado. Los periódicos son empresas, se deben a quien paga.

¿Cree entonces que debería existir una prensa pública?

Claro, además de una banca pública. Desde luego.

¿Ve esperanzas en la situación política actual?

La única esperanza es la rebelión, la conciencia del pueblo.

La palabra rebelión se puede interpretar de muchas formas.

Es la contestación a este estado de cosas. Surge cuando hay un conocimiento previo de la realidad.

¿Cuál es la situación del tejido asociativo y contestatario de la ciudad? ¿Lo ve despierto?

Falta más coordinación y organización entre los distintos sectores, es algo que siempre digo. Nos falta mucho, y a la izquierda también. Todos tenemos déficits. No en vano pasaron 40 años de este tipo de democracia, que llamamos posfranquismo. El franquismo está desapareciendo a dosis infinitesimales, a dosis homeopáticas (ríe).

En el premio Marcelino Liste participan el Concello y la Diputación. ¿Qué les pediría que hicieran?

Que pisaran tierra, vieran la realidad, patearan los barrios. Yo vivo en el Agra del Orzán y el 15% de la población son pobres de solemnidad. En la prensa se ha resaltado que el barrio tiene veintitantos mil euros de diferencia de renta con la calle Picavia, y yo creo que se queda corta.

Esta es la primera vez que el premio se concede a un individuo y no a un colectivo. ¿A quién se lo concedería?

Por ejemplo, a Stop Desahucios. Es un tema muy grave en la ciudad y la provincia. Lo merecen más que una persona particular, y que yo mismo.

Tanto Liste y usted comenzaron a militar en cuestiones sociales cuando eran sacerdotes de la Iglesia Católica.

Yo quiero una sociedad laica por encima de todo. Nuestra respuesta fue un marchamo claro de conciencia cívica. Ya van sesenta años que me quité del sacerdocio, eso quiere decir algo.

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