17 de diciembre de 2019
17.12.2019
La Opinión de A Coruña

Vivir bajo el asedio de las carreteras

Vecinos de As Rañas temen nuevas expropiaciones por la proyectada cuarta ronda y denuncian que carecen de servicios como zonas verdes y una línea de autobús

16.12.2019 | 20:38

El núcleo de As Rañas está rodeado por asfalto. Al este, la autovía AC-14; al sur, el tramo municipal de la tercera tonda; al oeste y al norte otra carretera, sin paso de cebra, los separa del centro comercial de Marineda. En el interior, algunos vecinos viven temiendo nuevas expropiaciones por el vial de la AC-15 y demandando servicios municipales básicos.

En el plano facilitado por el Ayuntamiento, el futuro trazado de la llamada cuarta ronda pasa por As Rañas, pero cuando Lino Landeira, uno de los vecinos que permanecen en el núcleo, acudió al departamento municipal de Urbanismo, le remitieron a Fomento sin explicarle si esta nueva infraestructura afectará a su casa.

El principal problema, afirma Landeira, es la "falta de información", y en esto coincide con su vecino José Manuel Rodríguez. La familia de este ya perdió la casa de su abuela con el proceso de expropiaciones para la tercera ronda, y ahora suena "la misma música" para las dos viviendas que conservan. Ambos señalan que "vivimos con la incertidumbre durante 13 años".

Además, creen que la zona ya se ha deteriorado bastante y reclaman a las administraciones que "miren alguna alternativa para que no afecte a los vecinos". Así, proponen un trazado alternativo, o que se renuncie a la cuarta ronda en favor de eliminar el peaje de Pastoriza, como pide el Ayuntamiento de Arteixo.

También temen a los bajos justiprecios. Verónica Ben, esposa de Landeira, señala que una familia de ex vecinos expropiada por la tercera ronda tuvo que ir a otro piso y "pagar hipoteca". Otros marcharon a Arteixo o a Culleredo, municipios más baratos.

Falta de servicios

Las calles del núcleo, con unos ochenta vecinos, están asfaltadas, pero ninguna cuenta con aceras. En todo el núcleo no existe ninguna zona verde ni instalación deportiva, y tampoco un área de juegos para jóvenes. Las constructoras dejaron apenas algunos bancos que "hubo que pedir de rodillas", señala Landeira.

El asedio de las vías dificulta entrar y salir a pie y hace que los vecinos dependan del coche: viven a menos de un kilómetro de Marineda, pero tienen que cruzar la carretera para llegar allí. En todas las vías que rodean As Rañas solo hay un paso de cebra.

Tampoco llega el transporte público. Según recuerda Ben, en un principio decían que el autobús no iba a As Rañas por las malas condiciones del acceso, pero "hicieron uno muy bueno y sigue sin subir". Su marido señala que en los accesos el alumbrado público resulta insuficiente.

Una aldea que fue tranquila

Los vecinos consultados afirman que han perdido "la tranquilidad". El padre de José Manuel Rodríguez, Benjamín, lleva viviendo en As Rañas desde 1971 e indica que las primeras casas se comenzaron a hacer a inicios de los años 60. Los que las construyeron eran "emigrantes" de municipios rurales que fueron al extranjero en busca de una vida mejor y se acabaron asentando en el extrarradio de A Coruña. Era una zona tranquila, "una aldea".

Esto ha cambiado por la presencia de las infraestructuras. Donde antes se veía naturaleza, ahora hay asfalto, o paneles que limitan la visibilidad. Los ruidos del tráfico son constantes.

Los terrenos, afirma Landeira, llevan dos décadas perdiendo valor de mercado, pero los propietarios afirman que no ha ocurrido lo mismo con el valor catastral y la contribución que abonan. La alegación que presentaron para que los considerasen núcleo rural y así se limitasen los proyectos de infraestructuras no prosperó.

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