22 de febrero de 2020
22.02.2020

El hormigón y todos sus males

Los materiales con los que se realiza el cemento condicionan sus enfermedades. El hospital Materno Infantil sufre degradación en viguetas y forjados

21.02.2020 | 22:13
Fachada del Materno Infantil.

Los profesores suelen hablar del hormigón como de una receta de cocina, en la que cobran importancia todos los ingredientes, tanto, que cada uno es protagonista a su manera, por lo que, según los componentes que se hayan utilizado, con el paso del tiempo, los edificios realizados con hormigón pueden sufrir patologías, una de ellas es la aluminosis, aunque hay otras derivadas del deterioro del hormigón.

El arquitecto del área sanitaria, José Manuel López Mihura, explicó esta semana que las instalaciones del hospital Materno Infantil Teresa Herrera estaban llegando "al final de su vida útil", ya que estaba enfermo y que, a medio o largo plazo, su futuro podría ser el derribo.

En declaraciones a este diario, López Mihura especificó que las partes más dañadas del edificio eran las viguetas y los forjados, aunque aseguró que, actualmente, mantiene toda su capacidad, de modo que no presenta ningún peligro, ni para los sanitarios ni para los pacientes y acompañantes que acuden a diario al centro.

"El hormigón es la suma de cemento y agua, cementos hay muchos en el mercado, los más habituales actualmente son los que se llaman cementos de base Portland, estas pastas tienen unos problemas que pueden afectar a las estructuras a largo plazo, desde que entran cloruros o sulfatos, a que los productos aumenten de volumen dentro de esa pasta y generen fisuras... A finales del siglo XIX, una de esas patologías que no se conocía surgió y a alguien se le ocurrió buscar una alternativa a este cemento, finalmente, en 1913 aproximadamente, se fabricaron las primeras toneladas de un cemento distinto, que es el aluminoso", explica la profesora titular del Grupo de Construcción de la Escuela de Caminos de la Universidade da Coruña, Belén González Fonteboa.

Este cemento tenía una ventaja en comparación con el de base Portland, que era que no presentaba esa patología y, otra, que endurecía mucho más rápido. "Era capaz de darle al hormigón una resistencia muy grande en cuestión de horas", relata la profesora. Esto lo convirtió en un hormigón que se usaba, sobe todo, en aquellos proyectos en los que urgía acabar pronto, de modo que, según explica Fonteboa, la aluminosis se ha convertido en un viejo conocido de los que se quieren comprar una vivienda.

"El hormigón normal, en 24 horas puede alcanzar una resistencia de dos megapascales, pero el aluminoso podía llegar a 50", especifica la profesora. Esta receta alternativa, que no entró con tanta fuerza en Galicia como lo hizo en otras comunidades, escondía, sin embargo, un problema, lo que con el tiempo se dio en llamar aluminosis. "Ese cemento, cuando endurece, genera unos cristales hexagonales y muy grandes, que son metaestables, es decir, si cambian las condiciones de presión o de temperatura, por ejemplo, esos cristales se transforman en unos cristales cúbicos, que es su forma estable, mucho más pequeñitos y eso deja huecos, así que, la resistencia de esos 50 megapascales, con el tiempo, bajan a la mitad o a menos", relata la profesora González Fonteboa. Resulta determinante la temperatura en la que se colocó el material.

En algunos casos, hubo que demoler los edificios, que no eran recuperables, en otros, reforzar las estructuras y, en otros, realizar exámenes para volver a calcular la resistencia del hormigón.

En el caso del Materno Infantil, que está aquejado también por la pérdida de capacidad de resistencia del hormigón con el que están construidas algunas partes, se hará un seguimiento anual para ver cómo avanza la enfermedad y si es necesario intervenir.

López Mihura aboga por la demolición a medio o largo plazo, ya que, considera que, intentar reforzar el edificio será más caro, además, como equipamiento sanitario, asegura que se quedará obsoleto, en unos quince o veinte años, porque sus instalaciones, tanto de luz como de agua y de saneamiento no estarán ya a la altura de lo que precisa "un hospital moderno".

El proyecto de ampliación de las instalaciones sanitarias incluye la construcción de otro edificio en las inmediaciones del actual, de modo que los servicios que se prestan en el Teresa Herrera pasarán a este enclave. Será entonces cuando Sanidade revierta el edificio a la Tesorería General de la Seguridad Social.

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