22 de febrero de 2020
22.02.2020

Un Momo que durará siempre

El acto de entronización del dios da el pistoletazo de salida a unos días de desenfreno en la ciudad, en los que casi todo está permitido

21.02.2020 | 23:27
Un Momo que durará siempre

"Ramiro, no te voy a durar siempre", le decía Fernando Amaro a Ramiro Neira cuando este le pedía o le preguntaba algo. En 2019, el que fuera coordinador de Fiestas del Concello cumplió su promesa y, ayer, en lugar de estar pendiente de las comparsas y de que la locución del dios Momo llegase a todos los oídos agrupados en el Obelisco, irrumpió convertido en la imagen central del Carnaval, vestido con la chaqueta azul de su comparsa, Monte Alto a 100, un deportivista intentando ascender a Primera escalando por una ristra de ajos y con un cerdo y una sardina como compañeros.

Así le recordó el presentador del acto que da el pistoletazo de salida al Carnaval, Ramiro Neira y, con una sonrisa, le nombró también el actor Santiago Fernández que, el año pasado, recogió el testigo que había dejado Gustavo Fernández Cora.

Y, el dios Momo, ya subido a su trono, desde ese lugar en el que todo lo ve y nada juzga, animó a todos a vivir hasta que llegue su "prima Cuaresma" sin prejuicios, sin culpas ni tormentos, sin pensar en los políticos, ni en los senadores ni en los concejales, ni en Trump ni en Iglesias ni Sánchez, libres por un momento de la pesadez del día a día.

La comparsa Monte Alto a 100, como ganadora que fue del concurso municipal de letra y música interpretó ayer, después de que el dios Momo se despidiese y desapareciese, por un momento, nublado por el confeti, dos de los temas de este año, uno de ellos, dedicado a la alcaldesa, Inés Rey, en el que le piden que sea "una buena mamá". Para recibir al dios Momo, se juntaron ayer decenas de miembros de comparsas, cada uno con sus ganas de cumplir los mandatos del Carnaval, de cantar, de bailar, de dejar las vergüenzas en casa y de comer y beber hasta no poder más. Acudieron también familias vestidas de animales, con uniformes de pies a cabeza y pandillas de amigos a juego, estaba también Grifa, el choqueiro que, desde este año, tendrá una placa en la calle San José, con su sujetador, sus joyas y su minifalda naranja y hasta un perro que, durante el Carnaval será una mariquita.

Desde esta noche hasta el miércoles, el dios Momo estará en el Obelisco y la sardina será velada hasta que ambos se despidan de este mundo en la playa de San Amaro.

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