17 de marzo de 2020
17.03.2020

Coronavirus en A Coruña | Tráfico de domingo y colas en las tiendas en el primer día laborable del confinamiento

Las denuncias por hurtos y agresiones registran un acusado descenso || Supermercados limitan la compra de productos a sus clientes y el aforo de los locales para evitar contagios

16.03.2020 | 21:36
Coronavirus en A Coruña | Tráfico de domingo y colas en las tiendas en el primer día laborable del confinamiento

Un metro y medio de distancia entre clientes, que la entrada sea escalonada y que cada uno haga la compra de una manera razonable, sin arrasar con los productos de los lineales fueron algunas de las indicaciones que los supermercados dieron a sus usuarios para intentar frenar la curva del contagio del coronavirus -con 284 positivos en Galicia, 80 en el área sanitaria de A Coruña, donde hay 24 ingresados- en el primer día laborable desde que el Gobierno decretó el estado de alerta y que, por las cámaras de tráfico de la Policía Local, más que un lunes de marzo parecía un domingo sin fútbol. En toda la jornada, los agentes no tuvieron que cambiar ni una sola de las frecuencias de los semáforos para desatascar las calles.

Los supermercados que, el viernes y el sábado vieron cómo sus clientes se agolpaban y agotaban las existencias, pusieron ayer normas a sus clientes. En algunos Gadis, los compradores esperaban fuera y en fila hasta que escuchaban la palabra "siguientes", que les daba acceso al recinto en grupos reducidos. El Familia de la calle de la Torre amaneció ayer con un cartel que anunciaba a sus clientes que no se podían llevar más de cuatro unidades del mismo producto para evitar el desabastecimiento.


Lo que para unos implica el cierre total de sus negocios, como bares y cafeterías, para otros es una carga extra. El oasis lo han encontrado los agentes de la Policía Nacional y de la Local, que han visto reducidos los delitos que se registran a diario en la calle. Lo notan, sobre todo, en los hurtos y las peleas, al haber cerrado los locales de copas y al reducirse el número de personas que baja a la calle.

Los trabajadores que ayer volvieron a sus negocios para garantizar el suministro de alimentos y productos de primera necesidad se enfrentaron, en algunos casos, a la incomprensión de sus clientes, a dudas y, también, a algo de miedo del otro lado del mostrador. "Tenemos mucho trabajo, la gente está muy nerviosa y hoy [por ayer] fue el día en el que más nos preguntaron por mascarillas y geles y eso que ya saben que no hay y que, cuando haya irán a quien los necesite. Hay gente que todavía no entiende la gravedad de la situación, nos apoyan las cosas en el mostrador, y se acercan...", decía una farmacéutica de Cuatro Caminos.

Uno de los trabajadores de la gasolinera de un barrio explicaba ayer que, por la mañana, había hecho " una cuarta parte de las ventas normales", aunque le encontraba fácil explicación: su clientela es fija, del barrio y, el pasado viernes, la gasolinera facturó un 50% más de lo normal. En su negocio, considera que el "autoservicio" sería la mejor solución para evitar contagios.

Montse Mosquera, de uno de los estancos de la zona de Cuatro Caminos, vivió más o menos lo mismo, la jornada de ayer fue "un día normal". "Hoy [por ayer] se llevan lo de siempre, pero el viernes por la tarde fue una locura, la gente llevó tabaco como para una guerra", relataba la empleada, que aseguró que sus clientes estaban respetando las medidas de seguridad que pusieron en el estanco, como que solo pase una persona a la tienda.

Paco Santé y Meri Agraso, de Frutas y Verduras Mercedes y Jamonería El Pasadizo, en la galería de Novoa Santos, vivieron ayer un día en el que aumentaron los pedidos, sobre todo de clientes mayores, que no deben salir de casa.

"Hay mercancía en el mercado, estamos avisando a la gente de que no hay desabastecimiento, porque a pesar de la información, hay muchas personas que no se dan cuenta de que esto es muy grave. Hay gente que compra sin sentido y, el que tiene 400 euros, puede hacer una compra muy grande para su casa y pasarse todo el mes sin ir al supermercado, pero los que solo tienen 50 se quedan sin los productos que realmente necesitan", ellos, al igual que sus vecinos de La Tienda de Lino han reducido el horario de atención al público.

"La gente se tiró a la comida para llevar porque, como está pasteurizada, tiene una fecha larga de caducidad. Notamos también que vendimos muchos más jamones enteros de lo habitual. También hubo gente que se llevó chapatas de dos o tres kilos para tener pan en casa, pero supongo que, con el tiempo, se aburrirán, bajarán otra vez todos los días por el pan. Hacemos jornada intensiva y, de doce a doce y cuarto cerramos para desinfectar todo a fondo, desde la maquinaria y los cristales al suelo, aunque, entre cliente y cliente, desinfectamos el mostrador, los cuchillos y la TPV", explicaban ayer Sebastián Pazos y María Castro, de La Tienda de Lino.


Los polígonos empresariales empezaron la semana con menos actividad de la habitual y con incertidumbre por el futuro de los trabajadores de algunas empresas. Y el campus universitario totalmente desierto y huérfano de estudiantes y docentes, ya que está suspendida toda la actividad.

Las oficinas de empleo se cerraron también al público y solo abrirán para urgencias.

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