18 de marzo de 2020
18.03.2020
La Opinión de A Coruña

Las lavanderías automáticas, sin clientes ni garantía de ayudas en caso de que cierren

Varios propietarios coruñeses calculan que sus ingresos han caído un 80 o 90% por el aislamiento || Algunos cerrarán por seguridad o por falta de clientela

17.03.2020 | 22:01
Victoria González y Rubén Barrios en su lavandería.

Las tintorerías y lavanderías quedaron excluidas del cierre obligatorio de comercios decretado el pasado sábado por el Gobierno cuando estableció el estado de alarma. Pero, según señalan varios propietarios coruñeses de lavanderías automáticas, las medidas de confinamiento y el miedo al coronavirus han disminuido el número de clientes, y temen quedar excluidos de las ayudas prometidas para el Gobierno si deciden cerrar.

Esa es la lectura de Victoria González, de la lavandería Caballo Blanco, que afirma que actualmente "estamos con un 10% de la facturación" habitual y "no gano para mantener el negocio". Tanto ella como su socio, Rubén Barrios, temen que si ahora cierran y luego reclaman ayudas "no tendremos derecho" a ellas, como otros negocios, dado que para ellas el cierre sería voluntario y no obligatorio.

También ha visto una caída muy importante en la clientela Marta Rodríguez, de la lavandería Martina. Las personas que entran por su puerta, afirma, bajaron "un 80%" desde que se establecieron las medidas de aislamiento. El sábado y el domingo, tuvo dos clientes por día, cuando suelen rondar la treintena. No se plantea cerrar su negocio, aunque sea temporalmente, porque "los recibos y los impuestos van a venir igual" y necesita cualquier ingreso, pero ha reducido su horario de apertura para disminuir costes. Cree que "tendrían que habernos incluido en los comercios cerrados en el decreto y acogernos a las ayudas".

Mariam Sarkar, propietaria de Mimomint HappyClothes, ya ha echado cerrado las puertas de su negocio, algo que mantendrá, al menos, durante estos quince días. Además de que "no vamos a tener movimiento", señala que ha tomado la decisión, sobre todo, por "precaución", porque estar abiertos supone arriesgarse a infectarse y no quiere contagiar a su suegra, ya mayor. "Los clientes son muy comprensivos", afirma Sarkar, que pedirá a la dueña del local que no le cobre el alquiler del mes.

Roberto González, dueño de Yolavo, ya echó el cierre el fin de semana pasado, pero volvió a abrir en horario reducido a principio de semana. "Aguantaré unos días, pero tendré que cerrar", pronostica, pues "no hay prácticamente nadie" y los gastos que supone estar abierto superan a los ingresos. Al contrario que otros propietarios, no cuestiona el decreto del sábado, pero confía en que los dueños, como autónomos, participarán en las ayudas para paliar los efectos del coronavirus en la economía.

Posibilidad de infección

Otra de las quejas recurrentes de los propietarios de lavanderías es la preocupación por su salud. Victoria Iglesias señala que en las lavanderías automáticas, donde el propietario no está presente al mismo tiempo que los clientes, "las medidas de higiene dependen del usuario", y estos muchas veces no cumplen. Según afirma, ha quitado las sillas y el rincón para niños de su local ha pedido a los clientes que usen guantes, pero por las cámaras de seguridad puede ver que alguna gente se sienta en el suelo o sobre las mesas, o dobla la ropa sobre estas.

"Somos un foco de transmisión", resume, y su socio añade que, aunque en el negocio respetan las normas de higiene, "yo no sé si soy portador". "Si somos un servicio básico" señala Barrios "que envíen material". En la misma situación está Marta Rodríguez, que recuerda que con sus ingresos "no puedo permitirme el lujo de pagar a nadie para que limpie", por lo que se ocupa personalmente de la desinfección.

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