26 de marzo de 2020
26.03.2020
La Opinión de A Coruña
En casa con...

Silvia Penide: "No nos podemos tocar, pero noto que estamos más cerca"

La cantautora Silvia Penide afronta sola en casa el confinamiento, ofrece directos 'online' y se marca una rutina para combatir el desaliento

25.03.2020 | 20:28
Silvia Penide, en su casa, antes de un directo.

Estos días de confinamiento en soledad se prestan a "filosofadas muy Penide", bromea esta cantautora natural de Meicende que ha encontrado en la voz y la guitarra las mejores armas contra el desaliento: "Esta crisis me reafirma en mi profesión", cuenta.

Silvia Penide admite que la declaración del estado de alarma el pasado 15 de marzo la dejó inicialmente "en shock", pero, tras tres días en los que "no podía para de temblar", ha logrado reponerse y marcarse nuevas pautas, nuevos ritmos para sobrellevar del mejor modo posible esta crisis sanitaria.

"Al principio era incapaz de dormir una noche del tirón", confiesa: "Ahora me he impuesto una rutina, pongo el despertador, me levanto a las nueve, repaso temas, compongo, hago directos...", relata esta intérprete que desde hace unos días se suma a todas las iniciativas que le proponen para hacerle más amena la cuarentena a la gente y animar a todo el mundo a quedarse en casa. "Ayuda a mantener la cabeza ocupada y sentirnos más cerca", explica.

La jornada en casa de Silvia Penide empieza temprano, con una ducha para conjurar ese círculo vicioso de pijama y sofá. Lleva ya días sin salir de casa ni para comprar el pan, pero tiene claro que no dejará que el coronavirus varíe ni un ápice sus hábitos para arrancar el día. Nada de dejarse, recalca: "Hasta me pongo colonia, el otro día me corté el flequillo, no quiero acabar la pandemia de cualquier manera", bromea.

Ella es de las que pasa sola el confinamiento, una " alone", como bromea con sus amigos, pero en su caso la reclusión no es sinónimo de aislamiento y el estado de alarma le ha valido para tejer nuevas redes de ventana en ventana, de balcón en balcón, y para recuperar el contacto con antiguos amigos. "Hago muchas videollamadas y he restablecido el contacto con gente con la que hace mucho tiempo que no hablaba", cuenta risueña.

Su compañero de confinamiento es Ludovic, un gato de esos que no pierde la compostura ni en la peor de las crisis y que desde hace unos días se entretiene con los corazones que Silvia colgó en la ventana para mandar un mensaje de fuerza y cariño que no ha pasado desapercibido en el vecindario. "El otro día me llamó un vecino para avisarme de que el gato había tirado uno de los corazones", cuenta emocionada.

Y es que de estos días de confinamiento, Silvia se queda con esa marea de solidaridad que el Covid-19 ha desatado en ventanas y balcones . "El aplauso es mi momento del día. No nos podemos tocar, pero noto que estamos más cerca unos de otros", reflexiona y añade: "Yo me quedo con la parte humana de todo esto, hay cantidad de iniciativas impresionantes".

Desde su "trinchera", armada con su guitarra, esta cantautora pretende rendir homenaje desde cada rincón de su casa a los sanitarios y a otros profesionales que plantan cara a diario al coronavirus. La cocina, el baño o el salón son estos días el estudio y escenario de sus directos. En su cabeza bullen nuevos temas, pero también variaciones de algunos de sus clásicos, como Amo, de su primer disco, que dedica ahora también "a quien se queda en casa" y "a quien sale a la ventana".

Sufre con los telediarios, pero apela a la importancia de luchar contra el desaliento, cada uno "desde su trinchera". "Ahora cada uno tiene que estar en su trinchera. Tenemos que ser fuertes y no salir de casa, no hay que salir a comprar el pan todos los días", apunta esta cantautora, que aprovecha la entrevista para incidir en la importancia de reducir al máximo las salidas para proteger a las personas más vulnerables.

En su día a día, aparte de música, hay tiempo para la lectura, el cine, las series y otros entretenimientos. Su último descubrimiento, Ann with an E, la adaptación de la novela Ana de las tejas verdes, de Lucy Maud Montgomery: "Me está gustando, abre una puerta a la esperanza", cuenta.

Esa esperanza a la que apela para afrontar la cuarentena con optimismo: Un día de estos, /quizá por la tarde, /cuando la luz sea baile /y huela en Riazor a salitre, /podremos salir y abrazarnos es la primera estrofa de un poema dedicado a todos los coruñeses que difunde por redes y que concluye con una petición, un deseo: Hasta entonces, / no dejemos de notar lo cerca que estamos.

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