El paso a la fase uno se materializa en el Palacio de María Pita y otras dependencias municipales con la reincorporación progresiva de la plantilla municipal, que tendrá que acostumbrarse a trabajar, como en todos los sectores, extremando la precaución en lo que a normas de higiene y distanciamiento se refiere. El protocolo a seguir, decidido la semana pasada y que contempla dotar a los trabajadores de mascarillas, geles hidroalcohólicos y otros elementos de protección, ha empezado a aplicarse con la incorporación de los jefes de servicio y los conserjes de los colegios, e irá mejorando conforme vayan regresando el resto de trabajadores.

Su aplicación suscita, sin embargo, opiniones dispares en función de los diferentes sindicatos. Para la CIG, el conjunto de medidas propuesto dista mucho de ser suficiente teniendo en cuenta los condicionantes de la situación que todavía está atravesando la población, con el virus aún presente y la desescalada dando sus primeros pasos. "Creemos que el Servicio de Salud Laboral está en dejación de funciones, no hay evaluación de riesgo en los puestos de trabajo", apunta José María Catalayud, secretario nacional de la CIG.

Ejemplifica para esgrimir su queja la situación vivida el pasado viernes cuando, en el momento en el que los conserjes de los colegios fueron a recoger los efectos de protección prometidos, se toparon que no eran las mascarillas FFP2 establecidas en el protocolo, sino unas mucho más simples de carácter quirúrgico. "No era lo acordado, además, repartieron el material sin envolver y pasándolo de mano en mano, hubo mucha improvisación", protesta Calatayud, para quien resulta especialmente preocupante que el protocolo lo constituyan "recomendaciones en lugar de obligaciones".

Marina Lorenzo, de Comisiones Obreras, corrobora su versión en cuanto a lo ocurrido con el material de los conserjes, aunque, asegura, no hubo problemas en el primer día de funcionamiento de los centros, debido en gran parte a la capacidad de organización de los trabajadores. "No dieron ni geles ni papel, cuentan con que se use el jabón que hay en los colegios. Esta vez se organizaron bien las entradas y no hubo aglomeraciones, si todo sigue así, perfecto", explica.

Pese a que, por ahora, el tránsito de familias que acuden a realizar gestiones a los centros es poco, confía en que la situación en cuanto al reparto de los equipos mejore conforme la reincorporación se vaya estabilizando. "Es una cantidad mínima, nos dijeron que se daría más cantidad de material a lo largo de la semana", añade.

En UGT llaman a la paciencia y a la comprensión ante lo extraordinario de las circunstancias, así como a aguardar el desarrollo de los acontecimientos. "Estamos a lunes. Es pronto para valorar si las medidas son pobres o suficientes. No vamos a aprovechar este momento para hacer política sindical", asegura José Ángel Varela, integrante de la formación. Rompe una lanza en favor de los responsables del protocolo y asegura que, siempre que la formación haga crítica, será con ánimo de construir y aportar. "Nos preocupa el tema de la conciliación y la flexibilidad del personal con familias a su cargo, se irá viendo a lo largo de la semana".

En el mismo sentido opina Ana Pedreira, presidenta de la Junta de Personal pero también responsable municipal de prevención, que fija la prioridad en que se garanticen los equipos necesarios para los trabajadores con atención presencial y achaca los errores a la rapidez de los plazos. "Opino como técnico de prevención más que como integrante de CSI-CSIF. Estamos en ello. Nos enteramos el viernes de que el lunes se incorporaron los conserjes, va a haber cosas que se van a corregir", confirma.

La prioridad ha sido el personal de Registros y Servicios Sociales, que empezarán a atender la semana que viene con los sistemas de protección ya operativos. "Se pondrán pantallas y se proporcionará geles, mascarillas y otros elementos a quien lo precise, vamos dando prioridad en función de los medios que tenemos", argumenta.