05 de junio de 2020
05.06.2020
La Opinión de A Coruña
Gonzalo Bernardos Economista, analiza el mercado inmobiliario coruñés

"En A Coruña la gente quiere ir andando a los sitios, el regreso al pueblo es ficción"

"No hay muchos pisos turísticos, pero puede que algunos se transformen en alquiler tradicional" - "Este año es el peor que hemos vivido en el mercado inmobiliario"

05.06.2020 | 01:26
El economista y consultor Gonzalo Bernardos.

El economista Gonzalo Bernados ofrecerá el lunes, invitado por la Inmobiliaria S2M Comprarcasa, una conferencia telemática sobre el sector inmobiliario coruñés tras la pandemia. En su análisis, el docente de la Universidad de Barcelona prevé una bajada de los precios, especialmente en el área metropolitana, y descarta la migración a la periferia desde la ciudad.

¿Se mueve ya el mercado inmobiliario al ritmo de la desescalada?

No. En el mercado inmobiliario de A Coruña lo que está sucediendo es que hay gente con ganas de comprar, pero la inmensa mayoría de propietarios, muy mal aconsejados, ha decidido que no tiene que bajar el precio. Te puedes encontrar que visitas que no se han hecho en tres meses se hagan ahora, pero hay muchísima gente que sale decepcionada, porque las bajadas de precios son mínimas y a veces ridículas, de un 1% o 3%. Esto, en la situación actual, no es algo que pueda activar las ventas.

Tampoco la incertidumbre...

Claro. Hay pocos compradores. Unos están en el paro, otros en un ERTE y otros tienen miedo. Este año va a ser el peor en transacciones que hemos visto, van a caer entre un 25% y un 30%.

¿Cómo es la oferta en A Coruña? ¿Concentra muchos vendedores?

Sí, porque en la última parte del 2019 y primeros meses del 2020 el mercado no iba boyante. Al ir ralentizándose, te encuentras con especuladores que han comprado, reformado y quieren vender, y que no han encontrado a un comprador al precio que querían. Por consiguiente, hay un número importante de viviendas en venta. Es una cifra que el mercado podría absorber en una situación normal, pero esta es la crisis más excepcional que hemos vivido.

¿La pandemia ha cambiado lo que busca el consumidor?

Yo creo que no. Además, en A Coruña la gente quiere ir andando a todos los sitios, no tener una vivienda a 30 kilómetros de la ciudad. Lo que últimamente ha sucedido es que muchas personas se han marchado a vivir a la urbe porque tiene más servicios. El regreso al pueblo me parece ciencia ficción.

¿En qué diferencias se traduce eso respecto al área metropolitana?

En el área metropolitana de A Coruña va a ser bastante más difícil vender que en la ciudad, y va a haber una bajada mayor de precios que en la propia urbe. El motivo es que hay coruñeses que tienen dinero y que están dispuestos a comprar en las zonas más acomodadas. En cambio, comprar para invertir en la periferia es mucho más difícil.

¿Se mantiene actualmente la demanda más tradicional?

Sí, los barrios en los que se está concentrando más la demanda son los que tienen el precio más elevado y que cuentan con una ubicación que es preferente. El centro, el frente marítimo?

Habla de procesos de venta. ¿Y los alquileres? Antes de la emergencia sanitaria, la ciudad registraba una tendencia al alza en sus precios?

Ahora van a caer más que el precio de la vivienda. Porque en el alquiler vive la gente más humilde, que es la más afectada por la Covid, y vas a ver a personas que se marchan a buscar las viviendas más baratas hacia esas localizaciones de la periferia. Por ejemplo, el alquiler va a caer más en el centro de la ciudad que en Oleiros. Además, mucha gente que vivía sola se va a volver a marchar con sus padres, porque ha perdido el empleo, y se va a producir un aumento de la oferta. En A Coruña no hay muchas viviendas turísticas, pero es posible que algunas se transformen en alquiler tradicional, y también que propietarios que tienen viviendas a la venta decidan llevarlas al alquiler.

¿El turismo local y la falta de zonas comunes no serán un reclamo para los apartamentos turísticos?

Si no hay un plan turístico en España en el que se fomente la realización de vacaciones, lo primero que va a suceder es que va a haber bastante menos gente que se va a ir de viaje, y la que se va a ir lo va a hacer menos tiempo, porque hay menos dinero. Lo que nos vamos a encontrar es que los hoteles van a tener precios muy buenos, así que pensar que los apartamentos van a conseguir la misma rentabilidad que el año pasado a mí me parece quimérico. Estamos en la peor crisis que jamás hemos vivido.

¿Más que la del 2008, o el escenario será similar?

Los seis años que hubo de crisis entre el 2008 y el 2013 bajó el PIB lo mismo que este año. En materia de vivienda, apartamentos turísticos, hoteles? durante este 2020 todo va a ir a peor. Puede haber una recuperación, pero este año es el más horrible que jamás hemos vivido y, posiblemente, viviremos.

¿Debe despedirse entonces el sector de la reactivación que había empezado a experimentar en cuanto a las nuevas construcciones?

No creo que haya habido ninguna reactivación, porque en 2006 se programaron 917.000 viviendas y, el año pasado, 105.000. En 2013 con las viviendas iniciadas estabas hundido totalmente y, en 2019, parcialmente. En materia de construcción, el sector no se ha recuperado nunca porque muchos promotores desaparecieron y porque para promover se necesita la compra de suelo, y no hay dinero para esas adquisiciones. Es indiscutible que el número de viviendas de este año bajará con respecto al año pasado, pero con una mortalidad de promotores como la que hubo, creo que les va a afectar poco.

Con cada fase de la desescalada, parece que nos alejemos más de la pandemia. ¿Cuánto augura que durarán sus efectos en el mercado coruñés?

Yo creo que el PIB español se recuperará en el tercer trimestre del 2022, pero en el mercado inmobiliario la recuperación tardará más, porque siempre va por detrás de la economía. Ahora, por ejemplo, el propietario espera que le paguen el precio que ponía en 2019. Allá por septiembre o noviembre se dará cuenta de que no le llegan visitas y empezará a bajar el precio un 2% o 3%. Pero con eso no hará nada. En los dos próximos años, para tener alguna posibilidad de vender su vivienda, tendrá que bajar el precio un 10% respecto, como mínimo, a lo que tenía en febrero de 2020.

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