11 de junio de 2020
11.06.2020
La Opinión de A Coruña
Lázaro Louzao
Director y fotógrafo, premio Marcela y Elisa 2020

"No quiero ser el único autor de cine en Galicia que se dedique a temática LGTB"

"El objetivo de 'Nove de Novembro' no era económico, se iba a pagar en visibilidad"

11.06.2020 | 00:40
Lázaro Louzao.

La asociación por la Libertad Afectivo Sexual ALAS A Coruña eligió como ganador del premio Marcela y Elisa en su edición del año 2020 a Lázaro Louzao, director, guionista y autor del primer cortometraje de temática LGTB del audiovisual gallego, Nove de Novembro.

¿Qué hizo de usted el premiado de este año?

La verdad no me lo esperaba, como ya hace más de dos años que estrené Nove de Novembro, que es el mérito principal por el que me lo dan, me pilló de sorpresa. Estoy encantado porque estamos en una situación tan extraña, con la cultura y los proyectos tan parados, que cualquier noticia buena viene como maná caído del cielo.

¿El premio es también una suerte de reconocimiento al sector cultural, uno de los peores parados tras el parón de la pandemia?

Sí, imagino que lo habrán tenido en cuenta. La situación de la cultura este año es la que es, imagino que habrán elegido un perfil cultural para el premio de este año por esto. Supongo que en este caso Nove de Novembro es el motivo principal, llevo más de diez años haciendo cosas, pero la obra que más impactó ha sido esta.

Durante la cuarentena, también puso el largometraje a disposición del público de forma gratuita.

Sí, y, de hecho, aún sigue. La película ya había acabado su recorrido comercial, no nos suponía nada ponerlo en abierto, y las primeras semanas que fueron tan duras del encierro, que la gente no sabía qué hacer, nos pareció una forma mínima, desde nuestra posición, de ayudar en lo que podíamos en ese caso.

No fue fácil sacar adelante el proyecto, con solo 30.000 euros de presupuesto y gracias a un crowdfunding.

Fue bastante difícil hacer un largometraje con 30.00 euros, es calderilla para cine. Lo conseguimos con el crowdfunding, algún patrocinador privado muy pequeño y con ahorros míos y de mi familia, básicamente.

¿Imaginó entonces la acogida que tendría?

No me la imaginaba. La película se vio en más de veinte festivales, no me lo habría imaginado nunca. Estrenamos en salas en Galicia, que era otra cosa con la que no contaba para nada, pensé que íbamos a quedarnos en los circuitos de festivales y eventos LGTB. Ente todos los pases, calculo que tuvimos más de 5000 espectadores. Recuperar el dinero y el tema económico nunca fue el objetivo, era un proyecto que se iba a pagar en visibilidad y en recorrido.

¿Por qué cree que se tardó tanto en el cine gallego en introducir la temática LGTB?

Guarda más relación con el hecho de que todo el cine gallego es reciente, Sempre Xonxa finales de los 80 y es la piedra fundacional del cine gallego. No es que la sociedad gallega sea más cerrada, pero es que el género es tan joven que aún quedan muchísimos temas por tratar, no hemos hecho un musical, ni un western?

Durante la promoción del filme, se encontró con algunos escollos como el hecho de que Facebook censurara el tráiler.

Fue una historia bastante surrealista. Nos lo censuraron porque tenía "excesivo contenido de piel". Es una cosa muy arbitraria, aún trato de entenderlo. En el tráiler se les ve besarse, pero poco más. Reclamamos, lo volvieron a colocar y al día siguiente lo retiraron de nuevo. Fue absurdo. Si fuesen un hombre y una mujer, no habría habido problema.

Una crítica recurrente sobre el audiovisual LGTB es que el centro de la trama tenga que ser una relación homosexual y que esto no se conciba como algo natural.

Yo no creo que sea así. Hay películas donde la relación de los protagonistas, sea hetero u homo, es el centro de la trama. Hay películas cuya trama es la relación y nadie las acusa de eso, como puede ser la mayor parte del cine de Woody Allen, entre otras. Hay películas que tratan de relaciones y otras donde hay relaciones, pero la trama gira sobre otras cosas.

Las relaciones LGTB en el cine suelen tener un trasfondo trágico. No abundan los finales felices. ¿Por qué ocurre esto?

Ya hay alguna comedia romántica LGTB. Creo que la mayor parte de las películas tienen final feliz porque es algo casi totémico. Mi película, aunque el final es que rompen y es una historia de cómo se va acercando esa ruptura que no da llegado, también creo que tiene un final feliz. Que se termine una relación que no iba a ninguna parte también puede ser un final feliz.

¿Piensa continuar en esta línea en proyectos futuros?

Sí, ahora mismo estoy trabajando en un largo documental que tiene temática LGTB, vamos a grabar un teaser en abril para empezar a moverlo por televisiones y empezar a conseguir financiación, aunque ahora está un poco parado. Después no tengo ni idea de lo que vendrá, no me cierro a rodar cosas que se salgan de esa temática. Habrá una predisposición muy clara hacia lo LGTB porque yo soy gay y mi mirada está atravesada por esto.

¿Siente uno cierta responsabilidad ante la escasez de autores referentes del género?

Sí, creo que más que responsabilidad de seguir creando, lo que tiene que haber es más autores. No quiero, de ninguna manera, ser el único autor en cine en Galicia que se dedique a temática LGTB, me encantaría que apareciese una directora que hiciese películas lésbicas, lo mismo con directores o directoras trans, que ya existen en el mundo del corto.

Otro de los motivos que le hizo merecedor del premio Marcela y Elisa fue su reivindicación de las víctimas LGTB del Holocausto.

Sí, desde hace un año y poco, he estado trabajando con la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica sobre uno de los españoles víctimas del Holocausto, Juan González del Valle. Era un poeta gallego que, después de la Guerra Civil, escapó a Francia por los pirineos y acabó siendo gaseado en Mauthausen. He estado investigando sobre él porque era homosexual, por reivindicar también esa parte de la represión que es más desconocida.

¿Se olvidan de las víctimas LGTB las crónicas que se han hecho del Holocausto?

Sí, de hecho, en Berlín y en Ámsterdam hay algún memorial, pero no se nos reconoció hasta los años 90 como víctimas del holocausto. Poco a poco vamos recuperando esa memoria olvidada, pero hay que seguir trabajando sobre ello.

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