11 de septiembre de 2020
11.09.2020
La Opinión de A Coruña

Una veintena de centros de Secundaria se unen para pedir el retraso del inicio del curso al día 23

Consideran que son necesarios siete días lectivos para poder organizar el regreso a las aulas después de que sean publicados y autorizados los destinos vacantes y las modificaciones de los horarios para adaptarse a la pandemia

11.09.2020 | 00:46
Entrada de alumnos y alumnas en Zalaeta.

Una veintena de centros de Secundaria de A Coruña y su área de influencia -hay institutos de la comarca y también de Carballo- se han unido para solicitar a la Xunta que retrase el inicio del curso, al menos, siete días lectivos después de que publique y autorice los destinos vacantes de los docentes y también las modificaciones de los horarios para adaptar las aulas a los protocolos requeridos para evitar contagios de coronavirus.

Los equipos de dirección de más de una veintena de centros de Secundaria han consensuado un escrito que prevén entregar al inspector jefe de Educación en A Coruña para solicitarle que el inicio del curso se retrase ya que también se ha aplazado la publicación de las vacantes, es decir, de las plazas que se cubrirán con personal que no tiene un destino fijo, y la de las modificaciones de los horarios de los centros, que han de recibir el visto bueno de la Xunta.

Al carecer de esta información, cuya publicación estaba prevista para ayer, los centros consideran que no pueden estar listos para comenzar el curso el día 16, tal y como estableció la Consellería de Educación, para facilitar la incorporación gradual del alumnado en este curso marcado por las mascarillas, la distancia social y los grupos burbuja.

Los directores de los centros de Secundaria consideran que cuatro días y medio, en el mejor de los casos, no son suficientes para poder organizar los horarios del profesorado y asignar los espacios disponibles para el alumnado. Aclaran que, en circunstancias normales, en las que no se cierne la sombra de la pandemia, los centros contarían con casi dos semanas para la organización del inicio del curso, unos plazos que, si no hay cambios, se reducen a menos de un tercio. "A día 10 de septiembre, todo son incertezas. No solo no tenemos conocimiento de las vacantes que nos corresponden. No sabemos si nuestras propuestas van a ser aceptadas", denuncian los directores en un escrito. No son los únicos, ya que sus compañeros de Pontevedra y Santiago también solicitan el retraso del inicio del curso.

Se quejan de que, si hubiesen tenido ayer la información requerida, las reuniones del claustro no se podrían celebrar hasta el día siguiente por la mañana, "dejando para la organización de un curso tan complejo y exigente, cuatro días y medio, trabajando sábado y domingo". Un plazo que consideran insuficiente, ya que creen que serán necesarios "un mínimo de siete días lectivos" para poder llevar a cabo esta tarea.

"Si las vacantes y las modificaciones de los horarios son publicadas y autorizadas el día 11 de septiembre [hoy], el comienzo del curso no podría ser antes de los días 23, 24 y 25 de septiembre. Cada día de retraso en la publicación implicaría un día el inicio del curso", demandan los directores de los centros de Secundaria no solo de la ciudad de A Coruña sino también de la comarca y de Carballo.

Y es que, al menos seis centros que imparten Educación Secundaria y también Bachillerato han puesto encima de la mesa de la Xunta la posibilidad de ampliar el horario lectivo a la tarde, para poder cumplir con las exigencias de que el alumnado cumpla las medidas de distancia de seguridad y con el objetivo de que los centros no estén saturados durante la mañana y que los alumnos se repartan en dos turnos para evitar aglomeraciones y prevenir contagios.

Esta idea, sin embargo, no convence a la presidenta de la federación que aglutina a las asociaciones de madres y padres de los alumnos de los centros públicos, Lola Blanco. "Estamos intentando que los padres se enteren de que en casi todos los institutos de A Coruña se pretenden hacer turnos de tarde. Los directores se están volviendo locos porque no tienen sitio, y no tienen más remedio que ponerlos", explica.

A falta de confirmación oficial, familias y entidades evalúan las consecuencias de los cambios, que Blanco juzga como negativos. "Hablamos de niños de catorce o 16 años que van a levantarse y a comer solos en casa, y que se van a gobernar toda la mañana como les dé la gana para volver de clase a eso de las 22.00 o 23.00 horas", apunta.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
esquelasfunerarias.es