22 de septiembre de 2020
22.09.2020
La Opinión de A Coruña
Ana Montalbán
Secretaria técnica de la Red Ciudades que Caminan

"Muchos cambios en las calles que eran provisionales serán definitivos"

"Me habrían gustado más actuaciones y más valientes porque estábamos en un contexto de cambio y era una gran oportunidad"

22.09.2020 | 00:55
Ana Montalbán, ayer en la calle Riego de Agua.

La Semana de la Movilidad que se desarrolla durante estos días en la ciudad incluyó ayer la celebración en el teatro Rosalía Castro de un foro sobre esta materia en el que participaron expertos en diferentes aspectos. Entre ellos figuraron Ana Montalbán, secretaria técnica de la asociación Ciudades que Caminan, y Andrés Souto, empresario y miembro de la Asociación de Ciclologística, quienes expusieron su experiencia acerca de las iniciativas para promover los desplazamientos a pie en las ciudades, así como sobre el uso de la bicicleta para el transporte de mercancías

¿Qué es la Red de Ciudades que Caminan?

Es una asociación de municipios, aunque también acepta a diputaciones y comunidades autónomas que están avanzadas en el compromiso por hacer la ciudad primero para los peatones y luego para los coches. Hay algunas que ya tienen mucho recorrido, como Pontevedra, y otras que se han sumado luego a este movimiento y tienen menos resultados, pero lo que une a este colectivo es su interés por ejercer acciones a favor de la caminabilidad y de la restricción del coche en la ciudad.

Pero ese es un reto muy difícil porque las ciudades se han convertido en un paraíso para los coches.

Es difícil, pero por fortuna ya tenemos ejemplos en los que podemos mirarnos, no solamente dentro de España, sino también fuera, Y a raíz de la pandemia, también en grandes ciudades.

¿Qué es más difícil, cambiar infraestructuras viales o la mentalidad de la gente sobre el uso del coche?

Sin duda alguna, la mentalidad de la gente, porque cambiar una infraestructura para ganar espacio para el peatón puede hacerse con obras fantásticas aunque cuesten dinero, aunque también hay otras formas mucho más económicas. Durante la pandemia hemos visto soluciones como que con unos maceteros y pintura se puede ganar espacio en las aceras o peatonalizar calles.

¿Cómo se puede convencer a la ciudadanía de que la peatonalización es positiva?

Hay dos frentes. Por una parte, la actuación que va dirigida a los políticos, a quienes hay que decirles que es una cuestión de valentía política, y que si la acometen, van a lograr incluso réditos electorales. En España lo estamos viendo en Pontevedra y Bilbao, y fuera vimos que Anne Hidalgo ganó las elecciones en París llevando por bandera la ciudad de quince minutos, en la que se prometían muchas acciones para recuperar la calle para los viandantes. A la ciudadanía hay que dirigirle campañas de concienciación con pruebas piloto en las que veamos que si podemos respirar mejor, pasear mejor y que nuestros pueden jugar es una ciudad mucho mejor. Y cuando vemos los beneficios después es más difícil volver atrás.

¿Favorece la pandemia que se adopten medidas de este tipo?

Sí, muchas ciudades se han lanzado, aunque a mí me habría gustado que hubiese más actuaciones e incluso más valientes porque estábamos en un contexto de cambio y era una gran oportunidad para cambiar conductas, ya que estamos todos descolocados y parece que es más fácil intervenir en los hábitos de la ciudadanía.

¿Los cambios que se implantan ahora ya son irreversibles?

Yo creo que muchos sí. Valladolid está aplicando muchas medidas que ya son estructurales y no van a volver hacia atrás. Otras son provisionales y están dando un resultado fantástico porque la ciudadanía se está aprovechando de las calles y que el espacio para los coches está sobredimensionado, ya que llega hasta el 80%. Y donde se están comprobando esos beneficios, ya no se quieren revertir. Si empezaron siendo provisionales, muchas de ellas van a ser definitivas.

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