04 de octubre de 2020
04.10.2020
La Opinión de A Coruña

Salvavidas para el pequeño comercio

Librerías y tiendas de material escolar agotan los presupuestos de los Bonos Presco en tiempo récord

04.10.2020 | 01:15
Salvavidas para el pequeño comercio

El pequeño comercio trata de salir adelante. Lo hace con pasos pequeños, pero decidido. Lo peor ya ha pasado. Ese es el sentimiento de muchos. En este camino, el Concello les ha dado un pequeño empujón con los Bonos Presco, descuentos para clientes que han despertado el interés por las librerías de barrio y las tiendas pequeñas con encanto. En cuestión de días, muchos establecimientos agotaron el presupuesto de esta iniciativa municipal. "A nosotros ni nos dio tiempo a recoger la pegatina para poner en el escaparate", cuenta, como anécdota, Joaquín Doldán, dueño de El Uniforme.

La vuelta al cole coincidió con esta campaña, por lo que el desfile de clientes fue continuo durante todo septiembre. "Casi el 100% de las ventas fueron de uniformes y calzado. Había gente que tenía dudas sobre qué llevarse y con los bonos se benefició y se llevó más cosas por menos precio", explica.

Doldán cree que era necesario "dar ese pasito adelante" después de meses de "mucha incertidumbre". El negocio empieza a respirar y los Presco "han servido de ayuda a muchas familias".

En las últimas semanas, los libros han volado. Las librerías de la ciudad que se unieron a los Presco tuvieron que decir "muy rápido" a sus clientes que ya no contaban con presupuesto para los descuentos. Santos Ochoa, Nobel, Moito Conto o Lume recomendaron, vendieron y buscaron con éxito las peticiones de todo aquel que pasaba por la tienda con el código QR en su móvil. En Metrópolis Cómics fue "una locura", cuenta Samantha Ramos. "La gente se animó mucho. Completó colecciones, consiguió ese tomo que se sale del presupuesto o compró un juego", detalla, y asegura que "a día de hoy" todavía está "reponiendo" algunos ejemplares.

Ramos reconoce que la tienda está "casi recuperada", rozando números de antes de la pandemia. "Aquí somos como una familia grande. Durante el confinamiento estuvimos cerrados, pero la gente nos esperó para comprar lo que quería. En cuanto abrimos, venían todos con sus peticiones", recuerda, todavía con ilusión y muy agradecida por la acogida.

No obstante, trata de ser cauta y "toca madera" para que la situación continúe como ahora. "Tenemos bastante carga de trabajo. Ha venido gente nueva que durante el confinamiento ha descubierto los juegos de mesa o los cómics y quiere ampliar su colección", señala.

La cultura, queda demostrado, sigue siendo la salvación. Pero hay otro factor que ha revolucionado los Presco y el pequeño comercio, que ha sido el regreso a las aulas tras seis meses de parón. Además de aumentar la demanda de los uniformes, las familias han hecho acopio de material escolar.

En la tienda Carlín, ubicada en la plaza de Pontevedra, lo han notado. "Ha sido una época de mucha venta, como siempre, pero los bonos han ayudado a que la gente se llevase más cosas", explica la encargada, Trini Mosteirín, que reconoce que en algunos momentos tuvieron que ejercer de informáticos "para explicar a la gente cómo bajar los bonos".

Es quizá el único punto negativo de esta iniciativa, unido a la dificultad contable que supone para los comercios. "Es una gran idea, pero la operativa es compleja", informa Suso Cambón, de la librería Azeta, que también agotó su presupuesto. "Es un impulso para el pequeño comercio, aunque nosotros en septiembre ya solemos estar sobrecargados con la campaña escolar", explica.

Cambón opina que es un "tema de concienciación", de que los vecinos apuesten por el comercio de proximidad. Aunque reconoce que son "tiempos duros", sabe que no conocerá el verdadero impacto "hasta noviembre". "Ahora vendemos muchas cosas para el colegio. Veremos después", reflexiona.

Los Presco actúan de salvavidas y se convierten en "una cadena que beneficia a todos", como expone el dueño de El Uniforme. También han servido de ventana al mundo. "Nos ha descubierto mucha gente nueva", comenta Samantha Ramos desde Metrópolis Cómics. ¿El deseo de todos? "Que los bonos duren más", sentencian.

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