25 de octubre de 2020
25.10.2020
La Opinión de A Coruña

Sin pistas sobre el doctor Cuadrado

La policía califica de "rutinarias" las recientes iniciativas adoptadas sobre la investigación de la misteriosa desaparición del médico, ocurrida hace ahora treinta años

25.10.2020 | 01:23
A la izquierda, fotografía de Fernando Cuadrado el año de su desaparición. A la derecha, posible aspecto que tendría hoy.

Treinta años después de que desapareciera de su hogar de manera misteriosa, nadie sabe nada sobre el paradero de Fernando Cuadrado, el médico que dirigía el Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario. Aunque la policía tomó este último año muestras de ADN a la familia y actualizó la posible imagen del desaparecido dentro de una iniciativa que se considera habitual en estos casos, no se han descubierto nuevos datos que permitan conocer si sigue vivo o cuáles fueron los motivos para que abandonara a su familia y su trabajo en una tarde de las Navidades de 1990

Desde que desapareció en la tarde del 29 de diciembre de 1990, nunca se ha vuelto a saber de Fernando Cuadrado Conejo, el hombre que a sus 49 años era el jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario y que esa noche iba a celebrar su aniversario de boda en compañía de su mujer, con quien tenía tres hijos de corta edad, y unos amigos.

Treinta años han transcurrido desde entonces sin que durante ese tiempo haya aparecido una pista que permita conocer el paradero del doctor, que aquella tarde salió de su casa en la calle Almirante Cadarso, en la zona de Riazor, con intención de efectuar unas compras en un supermercado cercano. Dos horas más tarde, fue visto desde el bar situado en el bajo del edificio en el que residía, aunque no llegó a entrar en el local ni en su vivienda.

Nadie sabe qué pasó durante las dos horas que transcurrieron entre que salió de su casa y volvió hasta ella pero sin subir a su piso, ni en las horas que sucedieron a ese regreso. Cuando se dio la voz de alarma se desplegó una operación de búsqueda que incluyó el litoral de Riazor, muy próximo a su domicilio, por si se hubiera podido producir una caída al mar, aunque el rastreo de la costa fue infructuoso.

Las investigaciones, como en todos los casos de desaparecidos, nunca llegaron a cerrarse, por lo que han continuado durante las tres décadas pasadas, en las que se ha procedido de forma periódica a actualizar los datos disponibles y a incorporar los avances tecnológicos aparecidos a lo largo del tiempo. Uno de ellos ha sido este mismo año la toma de muestras de ADN a los familiares directos del desaparecido con el fin de cotejarlas con las de los restos de personas halladas en los últimos tiempos, aunque el resultado fue negativo.

Otra iniciativa adoptada es la actualización de la imagen que tendría Cuadrado en la actualidad en caso de que estuviera vivo con el fin de que pueda ser identificado. El Cuerpo Nacional de Policía distribuyó una fotografía en la que se compara su aspecto en 1990 y una recreación del que podría tener ahora, cuando habría cumplido 79 años. Pero esta actuación, que se califica de "rutinaria" por parte de fuentes policiales no supone que el caso se haya reabierto porque nunca se le consideró concluido.

Cuando se produjo la desaparición, los especialistas apuntaron a que se trataba de un caso inusual, ya que Cuadrado no encajaba con el perfil habitual de los desaparecidos: era una persona con un buen trabajo y prestigio profesional, con fuertes convicciones religiosas y una familia consolidada. Aunque también se analizó la posibilidad de que fuera secuestrado, se descartó de inmediato porque su salida de casa aquel día había sido inesperada y los hipotéticos secuestradores no podían saber que iba a abandonar el domicilio.

A pesar de todo, pocos días después del suceso, una persona llamó a la familia de Cuadrado para reivindicar un supuesto secuestro que atribuyó al Grapo, formación terrorista que en aquellos años había llevado a cabo atentados en toda España e incluso en A Coruña, donde había asesinado al empresario Claudio San Martín en 1988. Pero la policía restó credibilidad desde el primer momento a aquella llamada, al igual que hizo la familia del doctor con la posibilidad de que hubiera decidido suicidarse a causa de sus creencias religiosas.

Otra consecuencia del misterio de la desaparición fue el surgimiento de toda clase de rumores y bulos acerca de los motivos que la causaron y sobre el paradero de Cuadrado. Tanto en el Hospital Universitario como en toda clase de ambientes de la ciudad circularon habladurías acerca de las razones por las que el médico habría tomado la decisión de alejarse de su familia y la ciudad, así como falsos avistamientos del mismo en lugares tan exóticos como Brasil.

Con el tiempo, los rumores acabaron por apagarse y el recuerdo del caso se diluyó, aunque nunca se puso punto final a la investigación. Solo el descubrimiento de algún dato ignorado hasta ahora podría dar un nuevo giro a este suceso, cuyas incógnitas le convierten en uno de los más misteriosos de la historia reciente de A Coruña.

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