"Lo dimos por perdido por nuestra salud, porque ya no podíamos más", comenta Carmen Pardo sobre la situación que soporta su familia desde hace nueve años a causa de los daños causados en su vivienda, en el número 12 de la calle San José, por el estado ruinoso de los edificios 15-17-19 de San Juan, que acaban de ser derribados. Desde 2011, el agua que se filtraba por el tejado de esos inmuebles penetró en el contiguo y ocasionó humedades que afectaron inicialmente a las paredes y el suelo del primer piso, pero con el paso del tiempo los problemas se agravaron.

A pesar de que los propietarios reclamaron desde el primer momento tanto a Consolidada de Promotores como al Concello para evitar que los daños fueran a más, la complejidad de la burocracia llevó a que tan solo la venta del solar a otra empresa y la posterior demolición de las ruinas haya puesto fin a la entrada de agua en la vivienda afectada.

"Hicieron una cata en las vigas de nuestro piso y según los arquitectos hay que cambiarlas porque las cabezas están dañadas por el agua que entró y las pudrió", explica la propietaria de la vivienda, quien detalla en este momento la familia no puede afrontar el coste de la reparación necesaria. Sobre la posibilidad de exigir una compensación a la antigua propietaria del solar, que entró en concurso de acreedores y acabó liquidándose, comenta que su abogado le dijo que "el expediente había prescrito y que lo que nos gastáramos en abogados no nos compensaría con lo que nos podrían dar".

La declaración de ruina de los tres edificios de San Juan agilizó la tramitación de los permisos que solicitó la nueva propietaria para poder derribarlos y luego comenzar a construir, pero Pardo destaca que "aun así los permisos tardaron mucho, ya que pasó casi un año, lo que es una barbaridad". La familia tuvo además que luchar sola contra el problema, puesto que el resto de los vecinos, al no verse afectados directamente, no quisieron colaborar porque la situación económica no es favorable.

Consolidada de Promotores presentó en 2010 un proyecto para construir un edificio en el solar ocupado entonces por otros tres de pequeño tamaño, pero la crisis de la construcción le impidió iniciar las obras y acabó desapareciendo en 2015. El Ayuntamiento ordenó en 2012 que los edificios pasaran la Inspección Técnica, pero la constructora solicitó entonces la declaración de ruina, que no se le concedió porque no presentó la documentación necesaria, según informó la administración municipal.

La humedad levantó la pintura de una de las paredes de la vivienda contigua, cuyos habitantes llegaron a temer que se desplomara. La persistencia de esta situación llevó a la familia a abandonar el piso durante una temporada y residir en otro alquilado, ya que el olor a humedad invadía toda la vivienda, especialmente durante el invierno.

Citaciones

Los perjudicados contrataron una abogada para reclamar al Concello que la promotora les reparara su vivienda, pero la respuesta fue que la empresa no acudía a las citaciones que se le efectuaban. En 2015 se inició el proceso para la declaración de ruina de los edificios y se ordenó a la empresa que reparase la cubierta para evitar la entrada de agua en la vivienda, pero un arquitecto dictaminó que era imposible hacerlo debido al deterioro en que se encontraba el tejado.

Los trámites se sucedieron a lo largo del tiempo sin que Consolidada de Promotores llegase a reparar el edificio ruinoso antes de su liquidación y sin que los propietarios de la vivienda de la calle San José vieran solucionado su problema. La desaparición del inmueble impide ahora que el agua siga entrando en su casa, pero los desperfectos generados les dejan en una compleja situación para la que no tienen remedio.