05 de noviembre de 2020
05.11.2020
La Opinión de A Coruña

Los tesoros ocultos de Cornide

Una piedra que acredita la reforma de la Torre de 1684 y las estatuas de mestre Mateo son objetos que guardó el edificio durante un tiempo y que engrandecen el valor de la propiedad

05.11.2020 | 01:26
Las estatuas de mestre Mateo en la capilla de Meirás.

El valor de la casa Cornide viene dado por los elementos que la conforman o por las ilustres figuras que le dan nombre, pero también por algunas de las piezas que pasaron por sus salones. A los objetos históricos que alberga o albergó la propiedad a lo largo de sus casi 300 años de vida dedica un capítulo de su exhaustivo informe artístico el equipo de expertos encargado de su redacción. Un informe que el Concello ya ha entregado a la Xunta, y con el que tratará de obtener la denominación de Bien de Interés Cultural (BIC) para la casa Cornide, petición a la que la administración autonómica deberá dar respuesta en un máximo de seis meses.

El catedrático fue uno de los presentes en la presentación oficial del informe ayer en María Pita, en la que la alcaldesa, Inés Rey, reiteró "el compromiso del Gobierno local con la memoria histórica" y a la que también acudieron el concejal de Memoria Histórica, Chero Celemín, y Santiago Vázquez, de la empresa Tornos, que realizó, junto a su equipo, un estudio complementario.

Vigo Trasancos, coordinador del informe, destaca estas partes del patrimonio que pasan desapercibidas como elementos que contribuyen, de forma indirecta, a engrandecer el valor y el interés de la casa. Uno de los más curiosos es la piedra perdida que el historiador José Cornide "rescata" para conservarla, que lleva grabada una inscripción en latín que conmemora la restauración de la Torre de Hércules en la época del Duque de Uceda, en 1684.

La piedra, errante hasta entonces por diversas casas de la ciudad, fue guardada por Cornide en su zaguán. Aunque hoy se encuentra a buen recaudo en el Museo Arqueológico del Castillo de San Antón, estuvo en paradero desconocido hasta que "un historiador la encuentra en el suelo de la calle haciendo de losa", explica Alfredo Vigo.

En el mismo lugar se guardaron, también durante un tiempo, dos piezas del patrimonio casi igual de polémicas que la casa que les dio abrigo y cuya titularidad hoy se discute: las estatuas del Abraham e Isaac de mestre Mateo que el Concello de Santiago de Compostela lucha por devolver al Pórtico da Gloria y que hoy decoran la capilla del pazo de Meirás. Otros elementos de valor forman hoy parte de la estructura que la mayoría identifica con la casa Cornide. Lo cierto es que la actual no fue siempre la morfología del edificio, que estaba, en su origen, adosado a una construcción de planta baja. "Cuando se reforma para convertirse en vivienda privada, ese edificio se destruye y se incorpora al principal", explica el catedrático. Una reforma para la que se utilizaron piedras que provenían de la antigua fachada del hospital de Caridad, promovido por Teresa Herrera, lo que liga la propiedad, según Vigo Trasancos, "a uno de los personajes femeninos más importantes de la ciudad". Del mismo lugar habría salido, estiman los expertos, la escalera secundaria de la que hoy dispone la casa Cornide, que recalaría en la propiedad tras la reforma encargada por Carmen Polo al obtener la vivienda.

La colección de los objetos curiosos que orbitan, a su modo, alrededor de la propiedad, la completan los arcos de piedra que decoran las puertas de algunas estancias. Pese a que, debido a la negativa de los Franco de dejar a los expertos acceder a la propiedad, estos ornamentos no han podido ser analizados en persona, para Vigo Trasancos su procedencia está casi acreditada: habrían sido traídos del que hoy es el Hostal de los Reis Católicos, en Santiago, y datarían del siglo XVI.

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