El confinamiento provocó una congestión de casi el 40% (37,83%) en el juzgado de Violencia sobre la Mujer, según la estadística del segundo trimestre del año publicada por el Consejo General del Poder Judicial. La tasa hace referencia a los asuntos pendientes en relación con los resueltos, la situación de un juzgado es mucho mejor, cuando menor es la tasa. En el mismo periodo de 2019 la tasa era del 4,16% y la del primer trimestre de 2020, 4,84%.

Para los sindicatos, el juzgado ya estaba en una situación mala y la pandemia le ha llevado al borde del "colapso", indican desde SPJ-USO y UGT. Roberto Andrade, delegado sindical de SPJ-USO en A Coruña, califica como "dramático" el estado en el que se encuentra. "Si no se busca una solución inmediata, la situación en los próximos meses será de atasco total", lamenta.

Sergio Riveiros, responsable en A Coruña de UGT Justicia alerta de que la situación se da en toda la jurisdicción penal porque "es la pariente pobre. No se corresponde la inversión que se hace en civil con la de penal", porque en el caso de la primera siempre hay "lobbies como bancos o aseguradoras que se mueven en este ámbito y cuando hay que crear un juzgado de lo civil, van a ejercer todas las presiones para que se haga. En lo penal no hay intereses económicos, solo Justicia".

Ambos representantes sindicales coinciden en que el trabajo sale adelante gracias al empeño de los funcionarios. "Los datos estadísticos por sí solos son nefastos, pero la realidad de la actividad diaria del juzgado aún es mucho peor", las cifras podrían ser más críticas, "pero esto se subsana gracias al esfuerzo de los funcionarios que en muchas ocasiones amplían su jornada laboral a fin de garantizar la tutela judicial efectiva de las víctimas de la violencia de género", apunta Andrade.

"Jornadas infinitas"

Al final "hay una guardia continua encubierta y eso no es normal. Las jornadas son infinitas porque si entra un caso a las dos de la tarde, no van a dejar a la víctima tirada", añade Riveiros".

Tanto para Andrade como para Riveiros, la única solución pasa por la creación de un nuevo juzgado de violencia contra la mujer para que uno pudiese estar de guardia, mientras el otro saca adelante el trabajo ordinario. En la actualidad, hay una media diaria de cuatro juicios rápidos y un juez de refuerzo, lo que implica que, en algunos casos, una víctima va a tener que esperar siete u ocho horas para que la puedan atender, indican desde SPJ-USO.

"Es imposible con la carga de trabajo actual, no solo mejorar los datos estadísticos, sino que con toda seguridad van a empeorar, lo que implicará, por desgracia, que en un futuro cercano no pueda garantizarse la tutela judicial efectiva a las víctimas de violencia de género", expone Andrade.

Se da la circunstancia que dadas las características de esta sala, el personal tiene "que ser especializado" y con la carga de trabajo actual, "en cuanto hay un concurso de traslados se van", explica Riveiros. "La pérdida de estos funcionarios especializados en la materia está provocando que la situación del juzgado empeore día a día", añade Andrade.

El proceso para crear un nuevo juzgado es largo y en este caso "ni se ha escuchado hablar de uno nuevo", afirma Riveiros. La sala de Gobierno del TSJ es la que debe solicitarlo a la Dirección Xeral de Xustiza y al Ministerio de Justicia, pero, de momento solo está en previsión crear uno nuevo para lo social. Ante esta situación y "para ver la luz al final del túnel", tanto UGT como SPJ-USO reclaman "con urgencia" la creación de un nuevo juzgado de violencia contra la mujer.