Lo último que necesitábamos era retroceder a las dos Españas que cantó el poeta. Las dos Españas, y las dos Coruñas. Este 2021 que se nos viene nos trae tiempos complicados, por más que la esperanza asome cada día un poquito más. Estamos en nadar hasta la extenuación para alcanzar la orilla, pero una vez toquemos tierra, habrá que hacer examen y enmienda.

La Coruña que tira de Galicia llegará al año uno después de pandemia con una inversión de la Xunta sin precedentes; la mayor anual de una administración pública en la historia de la ciudad. Importantes infraestructuras nos guiarán hacia un tiempo diferente. En números globales, el Gobierno gallego destina a nuestra ciudad más de 200 millones de euros, de los que 137 van directamente a inversiones. La obsesión es ayudar a quienes lo tienen más complicado: nuestros mayores, nuestros menores, nuestros dependientes, nuestros discapacitados; todos a los que esta perversa pandemia les ha girado una dolorosa factura.

Hagamos números: 16 millones de euros para dependencia, ayuda a domicilio y Risga con miles de beneficiarios en nuestra ciudad; 15 para la residencia de mayores de Eirís, 5 para subvencionar el transporte metropolitano con un millón de viajes gratis para menores de 21 años, 4,8 para la Ciudad de las TIC, 3,3 para las viviendas sociales de Xuxán y un largo y social etcétera. Las buenas noticias se extienden por la comarca, con sendas apuestas por los polígonos de Sabón y Morás, y la Vía Ártabra, por poner ejemplos que nos atañen a todos.

Pero, sin duda, la propensión de Alberto Núñez Feijóo hacia A Coruña tiene un nombre, nuevo Chuac, y un apellido: 418 millones de euros. En 2021, si la alcaldesa tiene a bien dejar de poner piedras en el camino, se invertirán cerca de 20 millones. Ya era una prioridad antes de que el virus nos cambiase a todos la vida. Ahora resulta irrenunciable. Más del doble de superficie, el doble de salas de Urgencias, 50% más de consultas, 30% más de quirófanos, 15% más de camas y 90% más de puestos de hospital de día.

Hay otra Coruña. La que a Pedro Sánchez le produce urticaria y a la que Inés Rey le niega el pan, la sal y los presupuestos. Salvo sorpresa, y mayúscula, 2021 no nos traerá el tren al puerto exterior, ni la condonación de la deuda, ni la remodelación de Alfonso Molina, ni la ampliación del Pasaje, ni el Vial 18, ni… Pregunto: ¿cuál de las dos Coruñas nos hiela el corazón?