La inexistencia de testigos de la caída de una mujer de 86 años en un foso que existía entre la acera y el edificio en la entrada del hospital Materno Infantil exime al Servizo Galego de Saúde (Sergas) de indemnizar a sus familiares, que exigían una compensación de 152.000 euros al considerar al organismo responsable de su fallecimiento.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia desestimó el recurso presentado por la familia contra la sentencia que había emitido previamente un juzgado coruñés y vuelve a denegar la indemnización al considerar que no existe una relación causal entre el fallecimiento y la falta de protección del foso, aunque la considera probada al contrastarlas con las normas de seguridad vigentes.

Los hechos sucedieron el 1 de abril de 2015 cuando la mujer acudió al Materno para conocer a su bisnieto acompañada de dos de sus hijas y su yerno. Mientras el hombre estacionaba el vehículo, las dos hijas entraron en el hospital y la anciana quedó a la espera en la entrada. Por circunstancias desconocidas, cayó en un foso de dos metros y medio de profundidad situado a la derecha del acceso al edificio y falleció al instante, aunque ninguna persona presenció lo sucedido.

La autopsia reveló la inexistencia de una patología que explicase una muerte súbita y estimó que la causa de la muerte fue accidental y por una rotura cardíaca, al tiempo que no descartó la posibilidad de que la víctima hubiera sufrido un desvanecimiento.

La familia presentó denuncia penal ante el Juzgado de Instrucción número 2, que en enero de 2016 declaró el archivo del caso. En octubre de ese año, los afectados presentaron ante la Xunta una reclamación en materia de responsabilidad patrimonial por estos hechos que fue desestimada en 2017, por lo que recurrieron ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 4, que rechazó su recurso en diciembre de 2019.

Esa sentencia consideró que los recurrentes debían acreditar la causa de la caída o la falta de protección del hueco, en el que había un poyete de 50 centímetros de altura que según el juzgado “protege de una caída accidental al mismo igual o mejor que una barandilla, máxime de día”. También tuvo en cuenta que en los diez años anteriores no se habían producido incidentes relacionados con ese foso y que la anciana se quedó sola en la entrada a pesar de sufría una estenosis aórtica severa e hipertrofia cardíaca de tipo concéntrico, dolencias en las que son típicos los mareos.

Barandillas

Pero el Tribunal Superior entiende que la normativa exige “que ese tipo de lugares se protejan mediante barandillas u otros sistemas de protección de seguridad equivalente”, ya que el desnivel superaba los dos metros, por lo que aseguró que “ese foso incumple las normas de seguridad”.

También destaca el argumento empleado por los familiares de que tras el accidente el hueco fue protegido, pero recordó que no existieron testigos de los hechos, por lo que “no puede acreditarse, ni por la parte recurrente ni por nadie, la forma en que se produjo la caída” y no descarta que la anciana “hubiese podido sufrir un mareo o desvanecimiento que provocase su caída”.

Estas circunstancias llevan al tribunal a estimar que no existe “relación de causalidad entre la caída de la recurrente y el hecho de que no exista una barandilla u otro elemento de protección en el referido hueco” y que así no se pueda responsabilizar al Sergas del fallecimiento de la mujer.