La calle Adelaida Muro amaneció hace unos días con dos viejos colchones apoyados en sendos contenedores, uno en cada extremo aproximadamente. Como el servicio de recogida de residuos no los retiró de la vía pública por las noches porque probablemente quienes los dejaron en el lugar no informaron al Concello para hacerse cargo de un objeto tan voluminoso, allí siguieron los días siguientes. Uno de los colchones lo aprovechó un grafitero para dejar su huella y su estilo en uno de los lados. Ahora los viandantes pueden apreciar una representación de arte urbano, aunque el colchón acumula suciedad y mal olor con el paso de los días en la calle.