Doctora en Medicina y Cirugía y especialista en inmunología, África González, que hasta junio fue presidenta de la Sociedad Española de Inmunología, califica de “muy buena noticia” la llegada de la vacuna contra el COVID-19 a España. Espera que esto también sirva para reforzar el papel de la inmunología e insiste en la necesidad de “una vacunación planetaria” para superar el coronavirus.

En el encuentro celebrado ayer ha quedado demostrado que hay un problema sin resolver con la fuga de cerebros. ¿Qué opina?Sí.

Me parece bien que los investigadores se formen en las estancias postdoctorales porque es muy importante que busquen nuevas líneas de investigación que puedan desarrollar creatividad y talento. El problema es que estos investigadores se quedan allí, fuera. El problema no es que vayan, sino que se queden. Que no podamos retener ese talento.

En los últimos meses, ha asumido el rol de divulgadora científica sobre la pandemia. ¿Por qué?

Estamos ante una situación única en el sentido de una pandemia tan extendida. Con tanto dolor y sufrimiento, me sentí en la obligación de explicar, dentro de mi experiencia, que es lo que estaba pasando. Tratamientos que se podían utilizar, métodos de diagnósticos o vacunas. Hemos ido explicando a la sociedad porque es lógico que tenga miedo. Nunca se había visto antes tanta necesidad de conocimiento de la inmunología.

¿Ha servido para reivindicar este campo?

Sí. Y no solo en la pandemia. La inmunología tiene mucha relación con muchas patologías. La inmunoterapia ya no es el futuro, es el presente. El test de anticuerpos y de antígenos del COVID-19 también son pruebas inmunológicas. También ayuda en muchos otros campos, como enfermedades autoinmunes, el cáncer o alergias. La inmunoterapia ayuda a potenciar el sistema inmunológico para destruir los tumores. Me gusta que se vea la necesidad que tienen la sociedad de conocimiento. Hay que reforzar su aspecto formativo y tener mayor presencia en los hospitales porque no tiene todavía la consideración que necesita.

A algunos les sorprende la rapidez con la que se ha aprobado la vacuna.

Katalin Karikó lleve 40 años trabajando en esta idea. No es algo nuevo. Necesitábamos algo rápido, que fuera seguro y eficaz. Es la primera que ha llegado, pero no va a ser la única. Hacer una vacuna no requiere muchísimos años. En el caso de la gripe, se tarda en hacer una nueva vacuna entre 6 y 9 meses. Lo que suele tardar bastante son todos los procesos de los ensayos clínicos y se han intentando agilizar donde se ha podido. Se han hecho todas las fases clínicas, porque la seguridad está por encima de todo. La gente tiene que estar tranquila.

¿Cuándo se podrá hablar de vuelta a la normalidad?

Cuando tengamos el 70% de las personas vacunadas, ya podremos decir que estamos controlando la pandemia. Eso no significa que pueda haber casos puntuales y a lo mejor nuevas cepas con mutaciones que puedan ir surgiendo. Hay que seguir haciendo una vigilancia porque va a ser muy difícil eliminar completamente el virus en poco tiempo. La pandemia ha sido muy grande. Además, espero que haya una vacunación planetaria. No tiene sentido que nos vacunemos en España y cruzamos a África y allí la gente no este vacunada. Tiene que ser un plan global.

¿Supone un problema la variante de Reino Unido?

Tenemos es ir viendo y analizando las mutaciones del virus. Es habitual que los virus muten. Este no muta tanto como el VIH, eso da esperanzas de que la vacuna va a ser útil. Los cambios no son muy drásticos. Solo infecta más, pero no significa que el virus sea mas virulento. Además, hablamos de una variante, no una cepa.