El Concello de A Coruña elaboró el año pasado un protocolo para coordinar la actuación cuando los servicios municipales tengan constancia de que existen casos de vecinos con síndrome de Diógenes, que es el que afecta a las personas que acumulan basura en sus viviendas; y también personas con el síndrome de Noé, que es el de acaparación de animales.

En una respuesta enviada a la Valedora do Pobo, María Dolores Fernández Galiño, —que requirió información a los ayuntamientos de A Coruña, Santiago, Ferrol, Lugo, Ourense, Pontevedra y Vigo—, el Concello coruñés explica que, antes de la pandemia y durante el periodo de elaboración del protocolo de actuación, detectaron cinco casos. Eso no significa, según fuentes municipales, que sean los únicos que hay en la ciudad, sino que, de los expedientes abiertos en Benestar Social, cinco de ellos tenían, entre otros problemas, estas patologías relacionadas con la acumulación.

Fuentes municipales indican también que no existe un censo de casos de personas con síndrome de Diógenes y de Noé específico sino que se atiende esta problemática como una más de las que presentan los usuarios cuando son atendidos por los técnicos.

El protocolo de actuación, que fue aprobado en febrero, del año pasado establece que en, estos casos, se impliquen las áreas de Medio Ambiente, Seguridad Ciudadana y Servicios Sociales. Y es que, según fuentes municipales, suele pasar que sean los vecinos los que den la voz de alarma por mal olor en el vecindario. No es raro, tampoco, según comentan las mismas fuentes, que los agentes de la Policía Local o los Bomberos acudan a viviendas de personas, sobre todo mayores, y las encuentren llenas de periódicos, de recipientes vacíos, plásticos y papeles, sin que Servicios Sociales tuviese información sobre esos casos, por lo que, los cinco expediente abiertos antes de la pandemia de coronavirus reflejan una realidad muy pequeña de los casos de síndrome de Diógenes o de Noé en la ciudad.

En su respuesta a la Valedora do Pobo, el Concello explica que tiene dos maneras de actuar: de oficio o por petición de alguna persona conocedora del caso. Sea como sea la llegada de la información a los servicios municipales, la manera de actuar es siempre la misma. Primero, los técnicos de Servicios Sociales realizan un estudio sobre los diferentes ámbitos vitales de la persona afectada por el síndrome, con el objetivo de realizar un diagnóstico social y/o socioeducativo que recogerá los factores de riesgo y de protección más relevantes.

Los servicios municipales pueden actuar de oficio o a petición de afectados

Para la elaboración de este informe, los técnicos han de recopilar información sobre “la situación familiar, salud, red de apoyo formal o informal, nivel de cobertura de las necesidades básicas, ingresos, posesión de animales, adherencia a la red comunitaria y vecindario” de las personas afectadas, de modo que se establezca el riesgo de exclusión social en la que está la persona y cómo se la puede ayudar.

Este protocolo, según consta en la respuesta enviada a la Valedora do Pobo, prevé que se realice un itinerario personalizado, “contando con la colaboración del usuario o usuaria”, para poder intervenir sin tener que internarlos en una institución y primando que se puedan quedar en su entorno habitual.

El Concello establece que se puedan poner en práctica varias medidas para que las personas afectadas con el síndrome de Diógenes o de Noé puedan reconducir su situación, por ejemplo, con la valoración de la dependencia, si procede, derivar el caso al juzgado para que apruebe una posible incapacitación o internamiento no voluntario. En estos casos, un juzgado puede determinar que una persona no está capacitada para decidir sobre su vida o sobre sus bienes y es la Administración quien se hace cargo de su cuidado; si procede, el Concello también puede solicitar una plaza para estos usuarios en una residencia por su actual situación de emergencia social.

Ya fuera de la competencia de Servicios Sociales, los técnicos municipales de Medio Ambiente pueden solicitar un plan de limpieza de choque, para retirar la basura del enclave en el que vivan, bien para que puedan seguir haciéndolo o bien para adecentarlo porque resulta molesto para los vecinos, aunque el usuario ya no pueda seguir residiendo en su casa.

El Concello pone también a disposición de los vecinos la gestión de servicios en sus viviendas, como la ayuda a domicilio, la teleasistencia, o la entrega de comida a domicilio y, en casos en los que sea posible, también servicios de cercanía, como el talón restaurante, para que puedan comer en locales de hostelería, o el acceso a centros de día, para que puedan socializar y no estén en casa o en la calle durante la mañana o la tarde.

La Valedora do Pobo recomienda, tras recibir la información de todos los concellos, la elaboración de un protocolo no solo para intervenir en los casos graves sino también para trabajar en la prevención y en la detección precoz de estos casos y propone la elaboración de “un registro o base de datos, en el que se incluyan los casos valorados y diagnosticados, las vías de recuperación empleadas para la persona afectada y eventualmente se efectúe un seguimiento de los resultados alcanzados a través de los recursos públicos proporcionados”.

A pesar de que A Coruña no cuenta con este registro, otros concellos sí que aportaron datos sobre cómo actuaron en los casos de síndrome de Diógenes. Ourense se enfrentó a tres casos, un hombre ingresó en una residencia, tras su inminente desahucio; a otro se le limpió la vivienda, que no tenía ni luz ni agua, con la ayuda económica de la familia del afectado; y otro hombre mayor ingresó en una vivienda comunitaria, después de que la Policía Local comprobase las malas condiciones de su vivienda. En Vigo, en 2019 se detectaron ocho casos y, en 2020, uno. En Santiago, hasta 16 casos, durante 2019, fueron documentados como Diógenes.