El pequeño comercio de la ciudad ha comenzado a adaptarse a las nuevas restricciones de la crisis sanitaria, que el sector había ido esquivando en esta tercera ola. Aunque ya había experimentado unas semanas de bajón con el cierre de la hostelería, las tiendas y locales de la ciudad encaran la cuesta de enero con cierre obligatorio a las 18.00. Una medida que han asumido con resignación y estrategias como la reorganización de la jornada, la atención telefónica y el sistema de cita previa. El reclamo común es claro: “Que esto pase cuanto antes”.

En Tarabela, tienda de moda y complementos, han optado por la solución de adoptar el horario continuado hasta las 18.00. “Abriremos de 10.00 a 18.00 horas, en horario ininterrumpido”, aclara una de sus trabajadoras, Jennifer Álvarez. Aunque no son mayoría, hay quien ha decidido echar el cierre y esperar a que los tiempos acompañen. “El comercio pequeño ya iba un poco en picado antes de esto. Con el COVID, se acabó de rematar.”, comenta Álvarez.

El sentir es común en todo el gremio: aguantar lo que se pueda y hacer bien la parte que les toca. “Algo hay que hacer para que se arregle esto, la salud es lo primero y lo más importante. A nosotros nos afecta mucho económicamente, pero hay que adaptarse”, cuenta María Tomé, copropietaria de la tienda Verso Libre. En su caso, han decidido alargar el cierre a las 14.30 por las mañanas y adelantarlo a las 16.00 por las tardes. La sensación es agridulce. “La gente está más mentalizada, sale menos. Eso está bien, es necesario, pero claro que nos afecta”, admite.

En Olive&Co, se decantan por las soluciones creativas. Mientras que por las mañanas abrirán en horario de 10.00 a 14.00, por las tardes se pasarán a la cita previa, que ya probaron durante las primeras fases de la desescalada y que volverán a ensayar ahora, aunque los ánimos y las circunstancias no sean las mismas. “Probaremos a ver si funciona. En el desconfinamiento lo hicimos así, la gente pedía cita para venir y probarse ropa, o la reservaba y venía a recogerla. La situación es distinta, ahora es final de campaña y rebajas, antes era inicio, viene la cuesta de enero”, observa su propietaria, Fani Varela.

En una zona como la calle Canuto Berea, en la que la hostelería del entorno es el reclamo dominante para los que la visitan, el cierre de los bares ha afectado notablemente al ir y venir de curiosos por sus escaparates, y cada vez son menos los que entran a comercios a echar un ojo. “Por las tardes ya llevamos un par de semanas que no se mueve nada, la hostelería tira mucho”, asegura Varela. Con todo, hay días de suerte.

El de ayer fue uno de ellos, o así lo notificaron en la tienda de joyas y decoración Ptit&Co, por la que se dejaron caer más clientes de lo normal. “Quizá sea porque la gente piensa que ya nos van a volver a confinar”, aventura, tras el mostrador, Irene Pérez. Con solo mes y medio transcurrido tras la apertura de su tienda física, la solución al nuevo horario se la facilitaron sus propios clientes. “Decidimos hacer un sondeo en redes sociales. Nuestros clientes escogieron el horario que mejor les venía”, cuenta Irene Pérez. Los tiempos son complicados, pero se muestra optimista. “Es una batalla que hay que ganar con buena actitud”, resume. No solo el comercio ha tenido que reformularse. Otro tipo de establecimientos de atención cara al público también han movido sus jornadas.

En Atlántico Inmobiliaria, la verja cae, puntual, a las 18.00. “No tiene sentido abrir si la gente no circula. Nos adaptamos, también por compromiso”, resume uno de sus propietarios, José Ramón Conde. Si bien es uno de los sectores que resiste el envite de la crisis, la recomendación del autoconfinamiento se ha hecho notar. “La gente que venía a preguntar, ahora llama por teléfono, pero sigue habiendo movimiento”, comenta Conde. Las agencias de viajes, uno de los gremios con menos opciones, se reconvierten, también, como mejor pueden. “Trabajamos mucho con empresas que se desplazan por obra, son los únicos que pueden viajar. También gestionamos repatriaciones, ahí ayudamos bastante, porque las exigencias son muchas”, revela Celsa María Patiño, que

divide la atención en Coruña Viajes entre las vías presencial y telefónica.

El comercio acata y se adapta

“Abriremos de 10.00 a 18.00, en horario ininterrumpido”

Jennifer Álvarez - Tarabela

El comercio acata y se adapta

“La salud es lo primero. Nos afecta, pero hay que adaptarse”

María Tomé - Verso Libre

El comercio acata y se adapta

“Trabajamos con empresas y gestionamos repatriaciones”

Celsa María Patiño - Coruña Viajes

El comercio acata y se adapta

“Probaremos con cita previa, como en el desconfinamiento”

Fani Varela - Olive&Co

El comercio acata y se adapta

“La gente que venía a preguntar, ahora llama por teléfono”

José Ramón Conde - Atlántico inmobiliaria

El comercio acata y se adapta

“Hicimos un sondeo en redes para escoger el horario”

Irene Pérez - Ptit&Co