“El rock americano es posible en castellano”, proclama bajo el nombre de la banda en su cabecera la página web de Los DelTonos, el veterano grupo cántabro liderado por Hendrik Röver. Esa máxima se la aplican muchos músicos y formaciones nacionales apegadas a sonidos y esencias del folk, el country rock o el folk rock de sello estadounidense, al género Americana definido por etiquetas contemporáneas. Aritz Sertucha, coruñés afincado en Extremadura desde hace una década, forma parte de esa legión admiradora de The Byrds, Gram Parsons, Eagles, Crosby Stills Nash & Young y otros grupos californianos de finales de los años sesenta y comienzos de los setenta. Acaba de grabar su primer disco en solitario, Cuando suba el río, producido precisamente por Röver en un fin de semana de octubre del año pasado, un trabajo que sucede a sus dos álbumes con la banda Milana desde hace seis años, en los que recorría las mismas raíces.

Extremadura y Galicia son el hogar de Aritz, nacido en A Coruña en 1976 en una familia donde el fútbol estuvo muy presente; él jugó desde niño en el Ural, el Español y el Unión Sportiva y su padre, el vasco José Manuel Sertucha, militó entre 1966 y 1971 en el Deportivo, con el que ascendió y descendió dos veces entre Primera y Segunda y al que regresó como entrenador a finales de los años setenta. La tierra de la que uno es o a la que quiere regresar está en la música de Sertucha, en los surcos de los discos de Milana y ahora en Cuando suba el río, con el traje elegante del rock americano: guitarras acústicas placenteras, eléctricas sensibles, letras íntimas y expresivas.

“Los que somos de mar apelamos mucho a la tierra, la tierra como concepto de hogar, muy enraizada desde que eres un crío”, confiesa Sertucha, asentado en Badajoz, donde trabaja en el ámbito rural y desde el que añora la costa coruñesa, a la que vuelve siempre que puede. La vida viene a ser el río del título de su primer álbum, cuya corriente lleva de un lado a otro.

“Es una metáfora común y unas veces te ayuda y otras te golpea, te hace replantearte a ti mismo. Los discos de Milana eran más pesimistas, de perdedores, el de Sertucha es optimista. Pese a la pandemia, 2020 fue un buen año para mí y mi familia: me fueron bien las cosas en la vida, pude grabar este disco en el que llevaba tiempo trabajando y montamos un sello con el que queremos promover la música que más nos gusta”, repasa el coruñés.

Los viajes musicales de Sertucha incluyen, en efecto, la creación del sello discográfico Milanamúsica Records, con el que él, sus compañeros de banda Jay Martin e Isidro Pérez y el promotor del festival Small Town Alexander Garrote dan salida a proyectos enmarcados en el amplio terreno del rock de raíces americanas, como los de los cedeirenses Los Eternos, el vigués Oscar Avendaño, The Kleejoss Band, Uncle Sal y Toni Monserrat.

Más letrista que intérprete. Se considera así Sertucha, que comparte con José Ignacio Lapido y Hendrik Röver el mimo a las letras en su música, el mensaje vivo en los raíles de la canción. En temas como Noroeste, Hogar o el que da nombre a su disco se advierte ese cuidado especial y el recuerdo a la tierra siempre presente.