"No entendemos la apatía de la Xunta y el Estado, les da igual que se caiga el sector del ocio nocturno”. Opiniones como esta, que expresa Luis Diz, gerente de los locales Dux, Inn, Amura, Brit, Mydux, Playa, Moon y Pelícano, se comparten en el gremio, víctima de una “inseguridad absoluta” por la falta de actividad durante la mayor parte del año entero de estado de alarma por coronavirus que se cumple esta semana. El sector se encuentra “al límite de su capacidad de resistencia”, admite, desanimado por el escaso alivio que le reportan las ayudas anunciadas por las administraciones y sin ninguna pista clara sobre el momento en que podrán volver a abrir. “Si antes del verano no se reabren los locales o no se inyecta un plan de ayudas económicas directas, más del 70% de las pymes del sector terminará desapareciendo durante la primavera”, alerta la asociación de empresas de ocio Galicia de Noite.

“Un año cerrados. El toque de queda y la falta de ayudas arruinan el ocio y la cultura. ¡Rescate ya!”, reza un mensaje difundido ayer por este colectivo, que cifra en 200 los establecimientos de ocio nocturno cerrados en Galicia en los últimos doce meses y en 300 millones de euros las pérdidas sufridas. No está sola la asociación en sus quejas. La Plataforma pola Defensa da Hostalería de Galicia ha convocado mañana a todos los sectores del ámbito afectados a una gran manifestación en Santiago desde la Alameda hasta la plaza del Obradoiro, a las siete de la tarde; en el acto presentará un plan de rescate específico que hará llegar a la Xunta.

El ocio nocturno se moviliza y protesta mientras consume meses sin ingresos y sin el respaldo suficiente como para garantizar su supervivencia. Los locales del grupo Dux abrieron solo del 3 de julio, pocos días antes de las elecciones autonómicas, al 7 de agosto de 2020, cuando la Xunta cerró de nuevo pubs y discotecas. En septiembre propusieron al Gobierno gallego que le concediese una ayuda de seis millones de euros a fondo perdido, la exoneración de tasas y la prolongación de los ERTE, medidas que consideraba necesarias para “sobrevivir”. La Xunta respondió menos de un mes después con la creación de un plan de reactivación con ayudas para alquileres, celebración de conciertos y el mantenimiento de empleo en los negocios. Esta aportación ha decepcionado al sector.

“Nos dieron 600.000 euros para alquileres, que lo máximo que cubre es un mes. ¿Qué pasó con el resto de los cinco millones prometidos? Nunca llegaron, nos dijeron que esa cantidad se destinó a ayudar a otros sectores. Así, nos vamos derrumbando. Desde noviembre no tenemos reuniones. Llamamos y no responden. No tienen respuestas, no tienen plan”, denuncia Diz.

El gerente del grupo Dux lamenta sobre todo que no haya una perspectiva clara para la reapertura del sector, por lo que reitera la demanda de un plan de rescate “hasta que la situación mejore de verdad” y se sepa con más certeza cuándo podrán reabrir los negocios.

Galicia de Noite apunta también al Estado, al que acusa de “abandono”, de desentenderse de su situación y “ceder toda la responsabilidad a las autonomías”. “No ha destinado ni un solo euro en ayudas directas a empresas de ocio y espectáculos”, critica en un comunicado.

Dani Mosquera y Bea Gil, frente al ‘pub’ Folks en el Orzán.

Daniel Mosquera | Responsable del pub Folks

“Queremos trabajar, porque el dinero y los ahorros se acaban”

A Daniel Mosquera, responsable del pub Folks en la calle Orzán, le llegó una notificación de la Xunta que refleja la concesión de una ayuda de 2.000 euros, pero solo recibió 1.200 y la administración gallega, cuenta, le respondió que no disponía de más fondos. También el Ayuntamiento le comunicó una ayuda del plan Presco de la que no ha recibido aún “ni un duro”, pero sí un cartel que indica que su local ha obtenido esta ayuda municipal. “Parece que se están riendo del sector. Nos sentimos desprotegidos. Queremos trabajar, aunque sea hasta cierta hora, porque todo tiene un límite y el dinero y los ahorros se acaban. No se nos puede discriminar según la licencia que tengamos”, comenta Mosquera, que en todo 2020 abrió su local dos meses y medio, al disponer de un permiso especial para cambiar su horario.

Andrea Ratto, ante la entrada a su local en Monte Alto.

Andrea Ratto | Responsable del pub Lebowski

“Está claro que la hostelería no ha sido el único foco de contagios”

El pub Lebowski, en Monte Alto, solo volvió a servir copas y pinchar música durante un mes escaso en verano. Andrea Ratto, su responsable, asume el cierre de su sector por la “incompatibilidad” de su actividad con las medidas sanitarias, pero ante su situación es partidario de que, más que ayudas o subvenciones, los empresarios perciban indemnizaciones. “Lo más difícil es aguantar la incertidumbre de no saber cuándo se pueda volver a trabajar y de depender de las entidades públicas para llegar a fin de mes. Creo que la opinión pública ha llegado a considerar la hostelería como el único foco de contagios, cuando está claro que existen otros lugares donde se transmite el COVID, como los transportes, las escuelas, los centros comerciales y sobre todo las reuniones privadas”, cree Ratto.