La remodelación de la calle Nuestra Señora del Rosario, en la Ciudad Vieja, comenzó el pasado 3 de octubre. La intervención, que comprende la urbanización de una de las calles que enlaza la parte alta con la parte baja del casco histórico, tenía un plazo estimado de seis meses, hasta primeros de abril, pero la empresa adjudicataria, Manuel Rivas Boquete, ha solicitado al Concello un plazo adicional de tres meses ante la imposibilidad de poder concluir los trabajos por distintas razones, entre ellas, la pandemia, por más varias bajas de operarios ya superadas y el recorte de horarios por el cierre temporal de la hostelería. La Junta de Gobierno Local autorizará hoy la prórroga, hasta el próximo 2 de julio.

La pandemia sanitaria ha tenido otras incidencias en la obra. Las restricciones impuestas a determinadas actividades, como la hostelería, han impedido a la empresa realizar sus obligaciones en las mejores condiciones. La adjudicataria explica en su solicitud de prórroga que el horario laboral se ha visto reducido ante el cierre temporal de los locales hosteleros a los que poder acudir los trabajadores en sus descansos, así como por la imposibilidad de instalar comedores en la misma obra que garanticen las medidas sanitarias.

Este factor, además de los propios contagios de COVID “han influido en el ritmo de la obra, al verse reducidas las horas laborales y al no poder sustituir las bajas de forma inmediata”, explica Manuel Rivas Boquete.

Hay otra causa del retraso en el remodelación de Nuestra Señora del Rosario. A comienzos de noviembre, los trabajos sacaron a la luz restos de las murallas coruñesas del siglo XVIII delante de los números 3 y 5 de la calle, un hallazgo que el proyecto municipal para la reforma de esta vía ya había previsto puesto que su trazado coincide con el de las defensas de la ciudad. La empresa paralizó la intervención durante más de un mes, mientras el Concello realizó los trabajos de excavación arqueológica en la zona y emitió informes pertinentes. Hasta el 22 de febrero Rivas Boquete no pudo reemprender sus trabajos, tras autorizar Patrimonio de la Xunta la continuación de la obra de urbanización.

Plataforma única

La remodelación de esta calle de la Ciudad Vieja tiene un coste de 669.254 euros y el 80% de su financiación es a cargo de los fondos europeos de desarrollo regional (Feder) de la Unión Europea. Las obras tienen por objeto reparar las numerosas deficiencias que existen en la pavimentación, formada por adoquines y hundida en varios lugares. El proyecto eliminará las aceras de la calle para formar una plataforma única, puesto que la peatonalización implantada en la Ciudad Vieja en dos fases desde hace seis años hace posible dejar toda la calzada al mismo nivel sin riesgo para los viandantes. La actuación municipal prevé también la creación de zonas de sombra con árboles y la instalación de bancos.

Licencia para tirar parte de un edificio que invade la acera

El Gobierno local concedió 20 licencias urbanísticas para obras entre el 5 y el 18 de marzo, entre ellas para el derribo de parte de un edificio de la avenida de Fisterra que ocupa la acera. El inmueble está en el número 244 de la calle, a la altura del Agra do Orzán, y una parte de su fachada lateral de 16 metros cuadrados está sobre una superficie reservada para el paso de los peatones. La intervención que ampara la licencia concedida permitirá además hacer una reforma integral del edificio, que se encuentra deshabitado. Otro permiso municipal afecta al número 2 de la plaza de Pontevedra, al que el Ayuntamiento permite la rehabilitación y ampliación del inmueble. Se trata del edificio residencial más bajo de la plaza, de tres alturas, que forma parte de un frente de viviendas con galerías y balcones de cuatro y cinco plantas.