Dentro del plan Rexurbe, la Xunta había reservado un millón de euros para la compra de edificios o solares en estado de abandono en Pescadería para rehabilitarlos y ofrecer viviendas en régimen de alquiler. La convocatoria quedó desierta y ahora tendrá la colaboración del Concello para localizar a los propietarios para una segunda convocatoria. Pero detrás de eso hay una explicación, que también sirve para justificar el deterioro de este barrio: la dificultad para acreditar la propiedad, la falta de ayudas y el retraso en la concesión de licencias. “El problema más importante es el de acreditar la titularidad de estas viviendas. Que estén abandonadas es la consecuencia de herencias sucesivas que no se fueron registrando y ahora no hay presupuesto para iniciar esos trámites”, señala la secretaria del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia (COAFGA), Teresa Suárez Agrasar.

Para reactivar esta iniciativa, el Concello contactará con dueños de inmuebles en mal estado para promover su venta al Gobierno gallego. Pero esa búsqueda no es sencilla. “Lo que más nos preocupa es que hay pisos y edificios enteros que pertenecen a bancos y fondos buitre”, explica uno de los portavoces del colectivo de hosteleros de la parte alta del Orzán, Pedro Villarino, vecino del barrio. En su convocatoria, la Xunta exige que sea el titular quien ceda el inmueble, por lo que Suárez propone que se desarrolle “algún sistema de ayuda para que los herederos puedan acreditar la titularidad y arreglar los documentos previos”, sin que los trámites sean muy costosos y se alarguen en el tiempo.

El presidente de la delegación coruñesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG), Roberto Costas, defiende que “desde el punto de vista constructivo, cualquier edificio es recuperable, aunque puede ser más o menos costoso”. Detalla que las estructuras verticales de los edificios “suelen estar en buenas condiciones”, pero se encuentran más problemas en las estructuras horizontales, de madera, que “no suelen estar en un estado ideal por filtraciones de agua”.

Para recuperar ese patrimonio, Costas opina que “la administración debería ayudar más”. “Habría que agilizar la concesión de licencias en zona Pepri porque hay inversiones, ya sean pequeños, medianos o grandes, que tienen interés en invertir pero se les hace difícil con los plazos que hay”, expone.

También propone crear “más programas para dar ayudas” a la rehabilitación. En eso coincide también Teresa Suárez, que destaca que las aportaciones económicas “son mínimas y muchas veces hay que repartirlas entre varios propietarios”. “Si no es por una cantidad importante la gente ni se motiva. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo rehabilitar un edificio en Mondoñedo que en A Coruña. En Pescadería estás a tiro de piedra del mar, por lo que el precio por metro cuadrado es superior. La gente necesita un empujón para reformar”, comenta.

Esta situación, marcada por el deterioro, hace que el barrio, según Villarino, “pierda personalidad”. “Los propietarios no viven aquí. Además, no hubo ningún interés en el plan de compra de vivienda social, prefieren que los edificios estén ruinosos para que luego entren manos de grandes promotores y hagan su barrio a medida”, argumenta.

Este vecino, que regenta un bar en la zona, asegura que esa dejadez está afectando también “al comercio y a la hostelería”. “Antes de la pandemia, llevábamos tiempo quejándonos de esa maniobra de gentrificación, de alquiler de bajos a grandes empresas de hostelería que hacen que los precios suban”, recuerda Pedro Villarino, que opina que el plan de compra de la Xunta, si funciona, “está muy bien”. “Los edificios tienen que estar para la ciudadanía. Además, que estén en estado ruinoso es un peligro porque hay derrumbes y plagas”, declara.

Costas concluye que “todo son ventajas si se rehabilita” y apuesta por “concienciar a la ciudadanía de la importancia de cuidar el patrimonio”. “Todos tenemos que aportar para rehabilitar lo construido, que es memoria de todos”, apunta el presidente de la delegación coruñesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, que pone como ejemplo Vigo en este tema. “Tienen un consorcio de rehabilitación formado por varias administraciones que trabaja muy bien. También en Santiago se hace un muy buen trabajo en recuperación de patrimonio. Pero nosotros estamos a la cola”, concluye.