La Diputación y la asociación Agalure, especializada en la prevención y el tratamiento de adicción al juego, pondrán en marcha próximamente un programa piloto de prevención de la ludopatía en los centros educativos de la provincia. El programa estará centrado en las apuestas deportivas y el juego online, dos de los ámbitos cuyo abuso afecta a una población cada vez más joven. Gerardo Rodríguez, directivo de la entidad, insta a no hacer distinción y prevenir por igual contra todo tipo de juegos de azar.

¿En qué consiste este nuevo programa en colaboración con la Diputación coruñesa?

Es un programa de prevención para hacer una intervención en las 18 comarcas de la provincia, dirigida a población escolar de 3º y 4º de ESO, en municipios de menos de 10.000 habitantes. Es un proyecto piloto, se han seleccionado una serie de concellos y centros escolares. Primero se hará una intervención, que es un taller que damos normalmente de prevención de uso, abuso y adicción al juego. También vamos a tener una formación con los equipos de servicios sociales de cada concello para que tengan las herramientas adecuadas para detectar esta adicción, y nos tengan como un recurso en su cartera de servicios.

Es un programa dirigido a jóvenes de 3º y 4º de ESO. La prevención, cada día, se centra en edades más tempranas.

Es que es lo que tenemos que hacer. Lo hemos ampliado a 3º de ESO por la rotación, en A Coruña lo estamos haciendo en 4º. Hemos definido esas edades porque son centros que no tienen un gran volumen de alumnado. Se trata de trabajar con ellos, darles las herramientas y explicarles que de un abuso a una adicción no hay nada. No les vamos a decir que no jueguen, eso lo tienen que decidir ellos, todos fuimos jóvenes, y basta que se les diga que no hagan algo para que lo hagan.

¿Empiezan antes los jóvenes a coquetear con el juego?

Sí, a nosotros nos llega esa incidencia. Hay chavales y chavalas que están realizando juego de azar a esas edades. Hablamos de juego privado y público.

¿Como lotería, por ejemplo?

Lotería, rascas de la ONCE, y también apuestas. Tenemos que trabajar en ese aspecto. Hablamos siempre de juego en general, no concretamos un tipo de juego.

Dentro del espectro amplio que abarca el juego, ¿preocupa algún ámbito concreto en estos grupos de edad?

Preocupan los rascas y las apuestas deportivas, sobre todo.

¿Es un problema propiamente dicho a estas edades, o se trata sobre todo de reforzar la prevención?

Ambas. Nos llegan chavales con 18 o 19 años con un problema de adicción al juego. Eso es que ya han empezado a jugar antes.

¿Les resulta más fácil captar a la población más joven entre las casas de apuestas?

No sé si será más fácil, pero hay mucha publicidad y muchos reclamos. No solo hay que mirar a las apuestas, sino que tenemos que hablar de juego en general. Estamos siendo bombardeados constantemente con las apuestas y los rascas. Es algo que tenemos que trabajar y concienciar a la juventud. Se preguntan qué tiene de malo hacerlo. Hay que enseñarles a dónde pueden llegar, qué pasa si va a más, que es algo que en primer lugar no pueden hacer porque son menores de edad. Ellos mismos lo razonan. Se trata de hacer una intervención en esa dirección, no decirles que este juego es malo y el otro es bueno. El juego de azar es todo juego de azar. En todo juego de azar, lo normal es perder, y lo extraordinario es ganar, eso es lo que deben aprender los jóvenes.

Parece que el juego promovido por entidades privadas está más perseguido que el que viene de entes públicos o de entidades sociales, como el caso de los rascas ONCE.

Es que una cosa es la gran labor social que hace la ONCE, y otra cosa es que tengamos acceso a un juego que tiene un potenciador adictivo y que no haya un acceso regulado a él. Nuestra misión es proteger a los dos sectores vulnerables de esta adicción: los menores y las personas autoprohibidas.

¿Qué caracteriza a estos últimos?

Existe un registro en el que, si te introduces, no puedes acceder a jugar online o a entrar en un casino. Aún así, yo puedo acceder al juego público. Ocurre al revés: si compro un décimo de lotería, me toca, y soy autoprohibido, me multan. Pues es fácil: no me deje jugar de entrada. Tiene que haber un control efectivo para proteger a esos dos sectores, no pedimos más. Es algo que tenemos que reclamar a los reguladores de juego autonómicos y nacionales.

¿Una persona que se rehabilita de una adicción sigue siendo muy vulnerable a recaídas?

Claro. Una persona que está rehabilitada, en el momento en el que se deja de cuidar, va a recaer.

Con el cambio de Gobierno, el Ministerio de Consumo prometía introducir cambios en la legislación que protegiese a estos colectivos y regulase elementos como la publicidad o la visibilidad de las casas de apuestas. ¿En qué se han traducido estas promesas?

El gran formato del Real Decreto de Comunicaciones Comerciales va a entrar entre mayo y agosto. A partir de agosto, solo se va a poder anunciar juego de 01.00 a 05.00 de la mañana. Se tienen que cumplir una serie de pasos. ¿Es mejorable? Sí. ¿Es mejor de lo que había antes? Pues claro que sí. Vamos a ver si con estas premisas se puede bajar la incidencia que hay, y, a partir de ahí, valorar si hay que volver a regularlo o si hay que suprimir directamente cualquier publicidad. Vamos a dar tiempo a que esta ley tenga un seguimiento para ver si es efectiva.

¿Atacar a la publicidad del juego es una prioridad?

Sí, porque son los reclamos, igual que ocurrió en su día con otro tipo de adicciones. En cualquier retransmisión deportiva veías que se anunciaban empresas de alcohol o de tabaco. A día de hoy, eso es impensable. Estamos hablando de otra adicción reconocida. El nuevo real decreto interviene para regularlo, nosotros entendemos que se tiene que regular en todos los aspectos, no solo en el privado, también en el público. La prevención se tiene que centrar en todo el juego, no solo en una parte. Ese es el mensaje principal. Nosotros no distinguimos.