Antes de que acabe este mes la Universidade da Coruña (UDC) recibirá el proyecto ejecutivo del primer edificio de la Ciudad de las TIC, el Centro de Servicios Avanzados. A partir de ese momento, la reforma de la nave de la antigua fábrica de armas en la que estará ubicada esta instalación con laboratorios y espacios comunes para la construcción de prototipos y la exposición de productos y proyectos tecnológicos tendrá que materializarse en un año. Es en mayo de 2022 cuando existe el compromiso de entrega de la obra y, por tanto, se fija la puesta en marcha de la actividad relacionada con las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

El diseño ganador del concurso para el Centro de Servicios Avanzados se conoció a mediados de diciembre. Sus autores, un equipo de arquitectos encabezado por Carlos Pita, se puso manos a la obra rápidamente para elaborar el plan constructivo, que estará listo cuatro meses después. El proyecto ya se ha presentado con vistas a la obtención de la licencia y en cuanto lo reciba finalizado la UDC, se revise y se ajuste, se licitará la realización de las obras para que la nave pueda tener uso a mediados de 2022.

Esta es la fecha con la que trabaja el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape), que en los presupuestos autonómicos de este año ha aportado una subvención de 4,8 millones de euros de los 5,1 que costará la intervención en la nave escogida para el centro. El diseño de Pita se impuso en un concurso de ideas al que se presentaron un total de 19 propuestas y en el que se premiaron otros tres proyectos.

Aunque el Centro de Servicios Avanzados se ha anunciado como el primer edificio en funcionamiento del parque tecnológico de Pedralonga promovido por la UDC y el Clúster TIC de Galicia, en los terrenos de la antigua fábrica de armas habrá actividad antes. La institución académica convocó en febrero pasado un concurso para la ocupación de tres naves y de un centro de pruebas antes de que los terrenos se conviertan en la Ciudad de las TIC. Hasta ahora solo el grupo Iffe, con sede en San Pedro de Nós, confirmó a este periódico que se ha presentado al concurso, que tiene un plazo de seis meses. Quien lo gane podrá utilizar la maquinaria de las tres naves del antiguo complejo industrial durante un máximo de dos años —18 meses con un único plazo prorrogable de seis—, pero no podrá realizar reformas.