La Compañía de Tranvías prevé que pasará “bastante tiempo” hasta que el servicio del transporte público, que en la actualidad tiene una ocupación un 30% menor que en los años anteriores a 2020, recupere el número habitual de usuarios. El director de la concesionaria, Ignacio Prada, destacó ayer que los viajeros “recuperan la confianza” y que, tras un comienzo de año con restricciones de movilidad y actividad y pérdida de pasajeros, ahora retoma el nivel.

“Al ser su uso una costumbre, vamos a tardar en estar como antes del año de la pandemia. Van a notarse las secuelas durante bastante tiempo, no pasaremos a recuperar muchos viajes una vez que estemos todos vacunados”, calcula Prada. El bus urbano perdió en 2020 algo más de 9,3 millones de viajeros, una caída del 40,8% (de 23 a 13,6 millones) que comenzó con la entrada en el primer estado de alarma por COVID.

El responsable de Tranvías hizo esta estimación al informar ayer sobre la encuesta presencial de satisfacción del servicio realizada por la empresa el pasado mes de abril a unos 400 usuarios. Según los resultados, la nota media ha subido a 8,09, frente a la puntuación de 7,65 obtenida en 2018. Entre los aspectos más valorados y con mayor crecimiento figuran la puntualidad, la frecuencia de paso y la seguridad e información de las paradas. En general se detectan subidas en todos los epígrafes, entre los que figuran estado y limpieza del autobús, trato del personal, nivel de ruido y emisiones o condiciones para personas con diversidad funcional, según destaca la empresa.

De la encuesta se extrae también que el 96,8% de los usuarios se muestra satisfecho con el servicio, otorgando una calificación de 6 puntos o más. El uso de medidas de protección contra el COVID en el último año suscita una valoración media de 7,69 puntos. Con respecto a otros sondeos anteriores, se advierten pocas variaciones en cuanto a motivaciones para coger el autobús, con un 68% de desplazamientos por motivos laborales.

Prada señaló además que la reducción de velocidad a 30 kilómetros por hora en calles de un carril por sentido de circulación, en vigor desde el año pasado en la ciudad y aplicada en toda España desde este mes, no va a afectar significativamente al servicio del bus urbano. “En estas calles el autobús ya no llega a grandes velocidades, y hay suficientes semáforos como para que la afectación no sea relevante en las horas normales de servicio”, comentó el director de Tranvías.

Prada apuntó también que Tranvías ha recurrido ante el Tribunal Superior de Galicia el fallo de un juzgado que este año desestimó su apelación a la bajada del precio del bus en 2019 de 1,3 a 1,2 euros.