El Concello proyecta un centro sobre la historia de la Ciudad Vieja en el posible templo judío
El Gobierno local suspende la concesión de licencias en la parcela de la calle Sinagoga. Su objetivo es comprar el edificio a sus propietarios para rehabilitarlo como espacio de interpretación del casco histórico y de la antigua judería

El edificio nº4 de la calle Sinagoga. | // CARLOS PARDELLAS / Marta OTero Mayán
Cualquiera podría, a priori, ligar las memorias de la Ciudad Vieja de A Coruña exclusivamente a la tradición cristiana si se atiende a sus edificaciones más destacadas, como la Colegiata de Santa María del Campo, la iglesia de Santiago, el convento de Santo Domingo o su homólogo de las Bárbaras. Menos conocido es el pasado judío de la ciudad, del que quedan pocos testimonios, entre los que se cuentan el manuscrito de la biblia Kennicott, terminado en la ciudad en 1476 o los resquicios del cementerio en el que los sefardíes enterraban a sus muertos. A la huella judía de la ciudad habría que añadirle el reciente descubrimiento de la que podría haber sido sede del antiguo templo de la comunidad, situado, precisamente, en el número 4 de la calle Sinagoga, donde ahora el Concello prevé ubicar un centro de interpretación de la Ciudad Vieja, con especial atención en el papel que pudo jugar la judería en su momento.
La Junta de Gobierno Local aprueba hoy la suspensión durante un año de la concesión de licencias de demolición y nueva construcción de los edificios 4 y 4A de la calle Sinagoga. La medida frena la desaparición de la edificación, para la que en la actualidad existe un proyecto inmobiliario. La decisión del Concello viene tras la propuesta de un equipo de historiadores del arte, arqueólogos y arquitectos que, tras valorar y analizar el edificio, concluyeron que su posible pasado ligado a la comunidad judía de la ciudad lo hacía merecedor de una protección mayor de la que dispone, y lo convertía en un espacio idóneo para el lugar de conocimiento que podría proyectarse entre sus muros.
Un proyecto que requerirá de una catalogación y de una “rehabilitación respetuosa”, recomiendan los expertos, así como de la recalificación de la parcela como equipamiento público, para lo que el Concello planea pactar un acuerdo de compra con los propietarios. Según lo estipulado en la Lei de Patrimonio Cultural de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas de Galicia, el Concello debe comunicar a la Xunta el acuerdo alcanzado con los propietarios del edificio, pues la administración autonómica tiene derecho a tanteo y retracto. Los expertos designados proponen, para el edificio, un nivel de catalogación estructural, lo que impediría cualquier modificación o alteración de los elementos básicos de la estructura, e implicaría, asimismo, obligaciones de conservación y mantenimiento.
La investigación que trata de determinar los valores históricos y artísticos de la vivienda, así como desgranar su pasado ligado a la posible existencia de una sinagoga en el lugar, está dirigida por el catedrático de Historia del Arte Alfredo Vigo Trasancos, quien estima que el edificio puede ser uno de los más antiguos de la zona. El interés del Concello en este inmueble se remonta a 2018, cuando sus actuales propietarios solicitaron una licencia para edificar en dicha parcela. Las conclusiones emitidas por la empresa Tomos en un informe arqueológico elaborado dentro de ese procedimiento llevaron al Concello a solicitar sendos escritos valorativos a los miembros de la Comisión de Expertos del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del casco antiguo (Pepri).
Los expertos juzgan, en los informes resultantes, que el edificio de la calle Sinagoga tiene un interés que supera “ampliamente” el de los inmuebles de su entorno. Se trata, de hecho, de uno de los edificios más antiguos de la zona, pues su antigüedad puede acotarse entre los siglos XII y XVIII, aunque cuenta con varias transformaciones modernas que, juzgan los expertos, “degradaron” su valor. El edificio, “de una enorme modestia”, según Alfredo Vigo, no muestra en su estructura exterior demasiadas pistas de su valor patrimonial, a excepción de un escudo heráldico que corona la fachada principal y delata un pasado de la vivienda ligado a la hidalguía gallega, aunque lo verdaderamente interesante de la casa data de mucho antes.
Sobre el inmueble pesa una leyenda que habla de la existencia de un pasadizo subterráneo bajo los cimientos del edificio que lo une con la Colegiata. Según un relato novelesco titulado Los guardores del Sacramento, bajo la casa existiría una cisterna de la cual partía dicho pasadizo, que fue utilizado por los judíos para infiltrarse, la noche del Corpus Christi, en el templo cristiano, y cometer un sacrilegio con uno de los crucifijos. La leyenda, a la que Vigo Trasancos descarta otorgar credibilidad, está enraizada, sin embargo, en un elemento verídico: los sondeos preliminares delatan la existencia de una cisterna ubicada bajo el subsuelo de la casa. Se trata de una estructura abovedada construida en piedra de sillería y que parece disponer de un tamaño considerable, que ahora mismo se encuentra rellena y que, según el catedrático, podría ser incluso anterior al propio edificio.
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