La bailarina y coreógrafa Amalia Fernández es la creadora y directora de El resistente y delicado hilo musical, una obra en la que, con otros intérpretes, combina la expresión corporal con la experimentación sobre el concepto de música. La presenta hoy, viernes, a las 20.30 horas en el Teatro Rosalía de Castro como parte del festival de danza contemporánea TCR.

¿Cuál es la estructura y elementos de la obra?

Esta es una pieza musical en la que trabajamos con el cuerpo, con objetos, con acciones, con instrumentos musicales y con la voz. Con todos estos elementos, hacemos, como el titulo indica, un hilo musical que se mantiene desde el principio de la obra hasta el final. Es un continuo que va derivando de unas cosas en otras como si fuese una digresión musical de principio a fin, y es un hilo en el sentido de que una cosa lleva a la otra.

¿Cómo llegó a este concepto?

Yo canto en un coro, y tanto a nivel profesional como de hobby la música es importante para mí. Propuse a un grupo de artistas amigos que nos juntásemos una vez a la semana a hacer canciones, algo distinto a lo que hacemos los artistas escénicos. De ahí me quedó la idea de trabajar con la música de hacer un concierto sin serlo y creé esta obra.

¿Por qué no lo llama concierto?

Porque lo que convencionalmente entendemos por concierto es una serie de canciones, y lo que entendemos por canciones también es una cosa muy determinada. Un concierto sobre todo se escucha, y aquí la música se percibe de otras formas, también visualmente. Trabajo con elementos que no solo tienen que ver con la música percibida con el oído, sino que es una investigación sobre la música en un sentido mucho más amplio, sobre si la música puede llegar a verse, sin escucharse, si visualmente puedes llegar a percibir algo que te produzca una experiencia parecida a la experiencia de la música.

¿Sacó la idea de transmitir a través de lo visual de su experiencia en la danza?

Claro. Siempre he trabajado con las coordenadas de la coreografía, cuerpo espacio, tiempo, ritmo... Estructuras más o menos matemáticas, que también es muy de la música. La danza, como se entiende convencionalmente es algo que ocurre a través de la música, la manera en la que el cuerpo la expresa.

¿Qué posibilidades de transmitir tiene la danza?

Creo que la danza es, sobre todo, una experiencia. El problema es que ha llegado a considerarse algo que hacen unas personas que saben bailar y que otras personas se sientan a mirar. Y la danza, si piensas en qué es en origen, como qué es la música en origen, es algo que pertenece al pueblo. La danza es la experiencia de bailar, la danza no es sentarse a mirarla. Creo que desde ese lugar más primario, que es desde dónde me interesa, es un medio a través del cual entrar en un estado de conciencia diferente. Parece muy elevado, pero cuando la gente se va a la discoteca y se pega un jartón de bailar, lo que experimenta es un estado de conciencia, percepción y sensación diferente a cuando nos sentamos a hablar. A través de la experiencia de la danza podemos experimentarnos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea de otra manera. Me interesa la danza como medio de transformación de la percepción y de la experiencia del mundo.

Da también un taller como parte del TCR. ¿Qué le quiere transmitir a sus alumnos?

El taller está pensado para que la ciudadanía se pueda acercar al teatro y llevarse algo más que sentarse como espectador. Tener un contacto con el artista diferente a ver su trabajo. Lo que trato es, en relación a mi pieza, conseguir que la gente pueda experimentar algo de lo que yo podría hablar teóricamente. Las cosas prácticas no las entiendes hasta que las experimentas. Podemos hablar días sobre la danza, pero si no has bailado nunca hay algo que no puedes entender. Trato de compartir algunas de las herramientas que llevan al intérprete a un cierto tipo de concentración. Planteo tres o cuatro prácticas, asequibles a cualquiera, profesionales o no, donde la gente puede experimentar este tipo de concentración, que tiene que ver con disociación, con focalizar la atención fuera de ti en interdependencia con un grupo de personas. Es una situación donde los interesados puedan entender el mecanismo de construcción de la obra y la forma en la que están en ella los intérpretes.