No es el primer caso de ciclista que decide dar un paseo sobre dos ruedas acompañado de su perro, que trata de seguir su ritmo amarrado al cuello por la correa. Pero lo habitual es verlos por carriles bicis o, al menos, parques y no por la calzada, como hacía ayer un joven en la rotonda de acceso a Santa Cristina, que a primera hora de la tarde estaba saturada de tráfico a causa del espléndido día de playa que hacía. Por eso, la presencia de tan singular pareja contribuyó a congestionar ese punto, en el que ya son habituales los atascos en los días veraniegos, aunque sin que el ciclista se inmutase al ver la situación que estaba creando.