Un joven coruñés se situó el sábado de la semana pasada cerca del toldo que Vox instaló en la plaza de Lugo y, con un saxofón, empezó a interpretar canciones izquierdistas, entre ellas el tema italiano Bella ciao, que, antes que los atracadores de bancos de Netflix, cantaron los partisanos antifascistas italianos. Se ganó algunos cientos de miles de reproducciones. Vox, por su parte, agradeció en las redes a las “tropas de izquierdas” sus “alegres tonadillas soviéticas” (quizás porque también tocó Kalinka Malinka, aunque no nos conste). Que cunda el ejemplo y más batallas ideológicas se libren empleando los instrumentos como arma.