“De momento, cada día va a haber una silla más en María Pita”. Esta es la advertencia que los policías locales mantienen respecto a sus protestas al Gobierno local por la falta de avances en su reclamación de medios materiales (chalecos, vehículos, uniformes) y ajustes salariales (la aplicación de la progresión de grado sin necesidad de cambiar de puesto de trabajo y un complemento de peligrosidad “justo, no invertido”). La queja dura casi un mes, de diez a doce de la mañana aproximadamente todos los días. Ayer había 26 sillas frente al Palacio Municipal, tantas como agentes del 092 que las ocupan desde mediados de mayo y que exigen “respeto para la Policía Local”. Ha habido en este tiempo reuniones entre representantes del cuerpo de seguridad y cargos municipales, entre ellos, la alcaldesa, Inés Rey. Pero los agentes exigen un compromiso por escrito de la atención a sus demandas y todavía no lo tienen.

“Tenemos confianza, que será mayor si el Concello demuestra que quiere llegar a un acuerdo. Si no lo alcanzamos, no vamos a parar. Ellos dicen y dicen, nosotros esperamos y esperamos”, advierte Manuel Freire, presidente de la Asociación Profesional de la Policía Local. Este agente recuerda que el Gobierno local inició el mandato “con buenas palabras”, pero en la situación actual “la pandemia ya no es una excusa” para las materias pendientes.

Freire añade que la alcaldesa trasladó a los representantes de los policías que buscaría soluciones con los concejales de Seguridade Cidadá, Juan Ignacio Borrego, y Facenda e Personal, José Manuel Lage, en quien advierten “el mayor problema”. “Llevamos años con esto, antes de este gobierno. Se llegó a un acuerdo marco para satisfacer nuestras demandas en mayo de 2019, pero se nos ha dicho que es un brindis al sol”, comenta.

Tras los últimos contactos, cuenta Freire, siguen esperando por el cumplimiento de promesas: “Nos dijeron que se aprobaron partidas para la llegada de medios que necesitamos desde hace dos años, entre ellos chalecos, pero tardarán en llegar. Dicen que habrá doce coches nuevos en julio, que se pidieron hace tres años y algunos tienen más de 250.000 kilómetros. Y los uniformes llegan a cuentagotas”.

En el aspecto salarial la principal demanda de los policías es el reparto igualitario del complemento de peligrosidad, de manera que los efectivos de calle que actúan en intervenciones u operaciones reciben el mismo que el de los agentes o mandos que realizan tareas de oficina, y no que sea más bajo, como aseguran que se produce ahora.