Emilio Celeiro pasó en el hospital los primeros meses del año. El COVID y una neumonía lo alejaron de casa y de su arte en enero y febrero. La pandemia le ha dejado secuelas: necesita una silla de ruedas, hace gimnasia de rehabilitación y en el pasillo de su domicilio camina despacio todos los días de un extremo a otro con la ayuda de un andador.

Esta semana cumplió 93 años y para celebrarlo tenía previsto acudir hoy por la mañana a la instalación de una escultura suya en los jardines de Méndez Núñez, cerca de la Rosaleda. El acto ha sido pospuesto, pero su sentido, su alcance, tendrán una vigencia permanente, ya que la obra, que lleva por título Xente, quedará en este espacio urbano como “un monumento a la memoria de los médicos y enfermeros”, un homenaje a los sanitarios “que hacen su trabajo con mucho amor”.

El escultor, grabador y pintor coruñés terminó esta obra a comienzos de la década de los noventa e invirtió más o menos un mes en terminarla. Está hecha con “piedra del país, comprada en O Porriño”, y compuesta por tres bloques superpuestos de 500 kilos cada uno, tres módulos de 70 centímetros de alto y 50x50 de ancho que ahora están separados en el taller del artista en Os Rosales. Para su colocación en los jardines, cada unidad será transportada individualmente y después se montarán las tres una encima de otra para su instalación definitiva.

Xente es una pieza de referencia en la obra de Celeiro, especializado en grabados y en esculturas de bronce. Usó granito fino para esta escultura, en cuyas esquinas se adivinan rostros humanos. La creación había formado parte de una exposición temporal de varios artistas titulada Galicia terra única, que durante meses estuvo en el entorno del castillo de San Antón.

Tiempo después se planteó la posibilidad de ubicarla también en el Palacio de María Pita, idea que se descartó por su excesivo peso. Pero en noviembre pasado Emilio Celeiro propuso la donación de su escultura al Ayuntamiento, que aceptó. La obra se instalará ahora en los jardines de Méndez Núñez sobre una base que había quedado libre tras la retirada de una escultura. Celeiro tiene pensado leer un poema que también quedará grabado en el conjunto artístico, un mensaje que será una muestra de reivindicación, reconocimiento y cariño al trabajo sanitario. “Un homenaje a quienes nos cuidan bien”, subraya el autor coruñés.