Las dos herederas finales de Emilia Pardo Bazán, Manuela Esteban Collantes y Sandoval —nuera de la escritora— y María de las Nieves Quiroga y Pardo-Bazán —hija de doña Emilia— formalizaron el acta de donación de la vivienda de Tabernas, 11 para “dar cuerpo de realidad a algo que contribuya a más honrar la memoria de la eximia escritora” y así consta en un acta notarial.

Donaron la vivienda —en la que ellas residieron hasta su muerte— con el objetivo de crear un “Museo Emilia Pardo Bazán” y cedieron el inmueble a la Real Academia Galega “a cambio” de que esta institución asistiese y velase por el “cuidado y conservación del museo”, según recoge el artículo escrito por la conservadora de la Casa-Museo Emilia Pardo Bazán, Xulia Santiso, en el catálogo de la entidad.

El Ministerio de Fomento prevé realizar obras de rehabilitación en el edificio de Tabernas, 11 para paliar los problemas estructurales de los que adolece el inmueble.

La previsión es que empiecen en el primer trimestre del año que viene, ya que todavía no se han licitado, por lo que será necesario que, antes de esa fecha, la Real Academia Galega libere las instalaciones.

La entidad ha iniciado ya los contactos con instituciones para poder trasladar sus fondos y los de la Casa-Museo Emilia Pardo Bazán a otras ubicaciones mientras se ejecutan las obras, aunque todavía no ha cerrado ningún acuerdo.

El vicesecretario de la Real Academia Galega, Henrique Monteagudo, asegura que el interlocutor preferente es el Concello de A Coruña, ya que para la Academia es importante seguir prestando sus servicios en la ciudad. Preguntada por este diario, la Consellería de Cultura aseguró ayer que no había recibido ninguna petición de la Real Academia Galega para colaborar en el traslado de los fondos a dependencias de la Xunta.

Según el acta notarial del 4 de mayo de 1956 de las herederas de Pardo Bazán, el edificio de Tabernas, 11 ha de tener como objetivo principal la difusión del legado de la escritora, aunque se cediese para acoger la sede de la Real Academia Galega. En este texto legal se especifican algunas de las funciones del museo, como “enaltecer y perpetuar la memoria de la eximia polígrafa y escritora gallega” con la colección y conservación “de cuantos objetos o enseres le hubieren pertenecido o hubieren sido de ella, como auténticos recordatorios, tanto de sus aficiones artísticas y de su constante espíritu de investigación y de trabajo, como de las elevadas actitudes de su poderoso y preclaro ingenio, y de cuantas obras literarias ella ha producido, y de cuantas obras de variados y múltiples autores se han escrito o escriban que hicieran relación a su vida e ingente labor literaria, de carácter crítico o biográfico, o de cualquier género literario que fuesen”. El acta notarial, que especifica que el museo ha de llevar el nombre de la escritora, incluye también que todo el legado de Pardo Bazán ha de ser “reunido, ordenado y conservado” y también ampliado con “sucesivas aportaciones”. Será la primera vez que se mueva el legado en más de cuarenta años.