La inestable superficie del mar y la mutable corriente de los ríos han sido símbolos de cambio y transformación en diferentes culturas. Las cuarenta fotografías de naturaleza gallega de la muestra Gallaecia Perpetua, que el fotógrafo Daniel Agra inauguró ayer en Atelier de Fotografía (Plazuela de la Cortaduría 3, bajo), incluyen todas agua, para simbolizar la mutación en la obra del autor: entre el paisajismo que practicó durante décadas y las “bellas artes”.

La transformación, explica Agra, se produjo un día en el que, fotografiando un diente de león, una ráfaga de viento deshizo la cabeza de la flor y dispersó las semillas ante el objetivo de su cámara. “Me dije: el camino que quiero seguir es contar la historia del viaje de esas semillas, dónde van a ir y dónde van a fructificar”, explica. De ahí surgió la idea de no limitarse a documentar, sino “sacar diálogos” de las fotografías, “de opiniones, de estados de ánimo”. El agua simbolizaría ese paso del “paisajismo puro y duro” a una etapa más artística en la que surgieron las imágenes que conforman la exposición Gallaecia Perpetua.

Partes de la colección ya se han expuesto y han conseguido seis menciones de honor internacionales, y además se hizo un fotolibro y una edición especial “en calidad museo”. Pero “la primera vez en que se exhiben las cuarenta fotografías juntas” será en el Atelier, donde podrán visitarse hasta el 30 de agosto, de lunes a viernes y de 17.30 a 20.30 horas.

Sin embargo, es solo la primera parte de un proyecto que se compondrá de tres. La segunda, explica Agra, “la estoy empezando a hacer” y se denominará In Tempore; al contrario que en Gallaecia Perpetua, la idea no será mostrar el elemento agua, sino realizar “una visión del pasado y presente” que enlazará con el futuro y con cómo este puede transformarse “en un segundo”.

Aquí Agra combinará paisajes naturales y artificiales, siempre mostrando los contrastes que introduce el paso del tiempo: una de las ideas del fotógrafo es retratar los restos de la antigua fábrica Cros, en O Burgo, acompañada por viviendas nuevas.

La tercera parte del proyecto de Agra, Human, empleará la fotografía para hablar de la interacción del ser humano con el paisaje que lo rodea, “a través de un filtro óptico que voy a desarrollar y que será propio”.

Las fotografías están tomadas en monocromo y tono sepia. “Hago cosas en color, sobre todo en fotografía abstracta y conceptual, pero el monocromo es una fotografía más poética” señala Agra, que indica que el color “tiene fuerza, pero visualmente quiere decirlo todo”. La imagen en blanco y negro, en cambio, interactúa de manera más interesante con el “pensamiento” de la persona que lo está viendo, saliéndose de la pura descripción. Este formato se mantendrá en In Tempore y Human, pues “tiene que haber una conexión entre los proyectos” a través del estilo fotográfico, según señala el artista.