Parece intuirse recientemente, por parte del Gobierno municipal, un creciente celo y sensibilidad para con nuestra ciudad, nuestra idiosincrasia, con nuestros lugares más queridos o con aquellos edificios que a pesar de estar, u otros haber estado, impregnados con la esencia de un recio espíritu coruñés, han sido en demasiadas ocasiones subestimados y despreciados, borrándolos sin reparo alguno de la faz de la tierra, bien por anteriores regidores del Concello, u otras entidades públicas locales, provinciales o autonómicas.

Viene tal reflexión a colación por la noticia aparecida en los medios de comunicación de que Inditex ha cerrado en el presente mes la tienda Pull&Bear sita en calle Real 8, edificio en el cual estuvo el emblemático Cine Paris, inaugurado como Salón París el 17 de junio de 1908, reinaugurado el 2 de febrero de 1951 como Cine París, que se mantuvo en actividad hasta su cierre definitivo en 1999. Llegó a ser la sala de proyección en activo más antigua de España y fue un verdadero referente para el cinéfilo coruñés.

En esta ciudad se han devastado demasiados valores desmantelando míticos recintos llenos de historia que siendo auténticas joyas arquitectónicas e innegables legados patrimoniales de nuestros predecesores fueron demolidas sin el menor respeto o consideración. Produce sonrojante tristeza constatar que espléndidos inmuebles como lo fue el antiguo Hotel Atlántic, que completaba un perfecto conjunto de tres construcciones modernistas de inigualable belleza, fue derruido en 1967, o el Teatro-Circo, inaugurado en 1903 y lamentablemente derribado doce años más tarde, que además llevaba el nombre de la insigne escritora Emilia Pardo Bazán, noble dama coruñesa, seducida por la magia del incipiente cine. También aquella joya del art decó que fue el Cine Savoy, inaugurado en 1931, fue víctima de la piqueta por “ideales crematísticos”, o en menor escala el Equitativa o el Avenida, otrora punto de encuentro de muchas generaciones coruñesas.

Ahora, aunque es evidente que con mucho menor peso arquitectónico, pero con una gran carga de sentimiento histórico, el edificio número 8 de la calle Real tiene el cartel de Se alquila. ¿No puede ser el momento de un rescate? A Coruña ha sido, y lo es, una ciudad cinematográfica. Aquí han estado durante décadas las delegaciones para Galicia de las grandes distribuidoras nacionales de cine. Se han desarrollado actividades de carácter internacional como festivales de cine, conversaciones, debates, coloquios y un largo etc. sobre el séptimo arte. Existe en colecciones privadas interesantes y muy valiosos documentos de lo que fue el Certamen de Cine de Humor, el Festival Internacional de La Coruña y El Certamen del Cine del Mar, entre otros eventos, así como el paso por nuestra ciudad de actrices, actores, directores, guionistas, montadores, fotógrafos o reconocidos críticos y enviados de numerosas revistas nacionales y extranjeras. Hubo notables preestrenos propiciados por cine-clubes y asociaciones cinematográficas, donde en coloquios, han participado buen número de notables regidores y comentaristas.

Poseemos un currículo cinematográfico que muchas localidades ostentarían con orgullo y somos sede de productoras que a mayor o menor nivel tienen como plató las calles coruñesas. El recuerdo se diluye y la memoria se desvanece por eso creo preciso que se constituya un ente similar a una casa-museo donde tenga cabida este material, estos recuerdos, este presente que será un pasado en el futuro…. nuestra historia. Sería magnífico que el Concello contemplase la idea de rescatar como sede para un proyecto similar, ese número 8 de la calle Real, donde al menos Inditex ha tenido a bien conservar la fachada con el nostálgico rótulo de Cine París.