El caso de Emilia Pardo Bazán es sensiblemente distinto: en esta calle, la apropiación de las aceras por parte de las terrazas de los establecimientos ha facilitado que el centro de la calzada se emplee para pasear. La transformación de esta calle ha traído controversia y división de opiniones desde un principio: mientras que los hosteleros de la zona abogaron con ímpetu por mantener la peatonalización provisional que se ejecutó tras el confinamiento, los residentes de las viviendas se opusieron firmemente al considerar que la medida les priva de sus plazas de aparcamiento. Los vecinos de la calle lamentan que no se haya contado con su opinión para poner en marcha unas actuaciones que, a su ver, solo favorecen a unos pocos, mientras que los propietarios de los negocios sostienen que el cambio ayuda a dinamizar los comercios del lugar.