Repsol comunicó ayer a los representantes sindicales de la plantilla de su refinería de A Coruña que el próximo 1 de septiembre levantará el ERTE que mantiene para 112 de sus casi 700 trabajadores, lo que supone adelantar en un mes el final de esta regulación temporal de empleo, que se pactó con los sindicatos, y que, frente a los seis meses de duración inicial se redujo a cuatro meses y veinte días a partir del 11 de mayo.

La compañía explicó esta decisión por la mejora de la demanda de combustibles debida al aumento de la movilidad, la previsible recuperación parcial del mercado y el avance de la vacunación, ya que en abril había justificado la regulación por los efectos de la pandemia, el descenso de la movilidad y la incertidumbre sobre la recuperación de la normalidad.

La empresa añadió que la salida del ERTE permitirá la recuperación de la actividad en las dos unidades que habían quedado paralizadas. Aunque en un principio iba a afectar a 212 empleados, la negociación con los sindicatos consiguió reducirla en un centenar de personas, de las cuales ninguna dejó de trabajar por completo durante todo este periodo. Los representantes sindicales se opusieron de modo frontal a la regulación, que también se aplicó en la refinería de Puertollano, y convocaron movilizaciones en su contra, aunque la empresa se mostró inflexible sobre su puesta en marcha.

Repsol destacó que desde el principio informó que tendría un carácter temporal y que pretendía revertirla en cuanto las condiciones del mercado energético lo permitiesen. También puso de relieve que el ERTE se aplicó de manera discontinua a los trabajadores afectados y con un diferente grado de reducción de jornada.

Otro aspecto resaltado por la empresa es que la negociación con los sindicatos hizo posible alcanzar un acuerdo mediante el cual los empleados sometidos a la regulación reciben un complemento que mejora las prestaciones por desempleo a las que tienen derecho, de forma que llegan hasta el 85% de su salario bruto.

La CIG calificó de “muy negativa” la aplicación del ERTE y denunció la “deriva de confrontación” iniciada por Repsol contra sus trabajadores. También expresó su convicción de que si no realizan inversiones en la refinería coruñesa su futuro “va a ser muy negro”, por lo que exigió que sea incluida en los procesos de adaptación a la Ley de Transición Energética.

La compañía manifestó que continúa sus planes de transformación industrial en A Coruña, incluidos en el proceso de la transición energética y en plan estratégico de Repsol que se desarrollará hasta 2025. Esas iniciativas han permitido invertir hasta ahora 140 millones en los dos últimos años para la mejora de las instalaciones.