La Policía Nacional detuvo este martes a un joven de 19 años al que se le imputa la comisión de trece delitos, todos ellos cometidos en Monte Alto a lo largo de un periodo de 17 meses, desde enero de 2020. Uno de ellos es un robo con intimidación, pero todas las demás acusaciones tienen que ver con atentados contra la integridad personal o la libertad o indemnidad sexual: siete agresiones sexuales, dos abusos sexuales y tres lesiones. Sus víctimas eran, general, mujeres de edad avanzada.

De acuerdo con los datos de la Policía Nacional, la primera actividad criminal conocida del detenido se produjo en el mes de enero de 2020, de madrugada, y llegó a instancias policiales porque una de sus víctimas denunció haber sido objeto de agresión sexual. De ahí en adelante el joven cometió presuntamente el resto de crímenes que se le imputan. El último, una agresión sexual con lesiones, se cometió el mes de junio de este mismo año.

Desde el primer hecho, los agentes de la Policía Nacional comenzaron pesquisas para intentar averiguar la identidad del culpable. Según señala el cuerpo policial, “únicamente se conocían ciertas características físicas y de indumentaria” del hombre, pues tomaba precauciones para que no se le reconociese. Así, solía actuar de madrugada y sin pronunciar palabra, al tiempo que se ocultaba el rostro con una mascarilla quirúrgica y llevaba puesta una gorra y la capucha de su sudadera.

A los agentes de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer de la Policía Nacional, responsables de la investigación, les “llamó poderosamente la atención” que se centrase en ancianas a la hora de elegir a sus víctimas. Así, la mayoría de las agredidas superaban los sesenta años de edad.

La persecución del presunto criminal duró meses, periodo en el que se fueron reuniendo “elementos indiciarios” que finalmente desencadenaron la detención del joven esta semana. Tras esta, fue puesto a disposición judicial y se decretó su ingreso en prisión, mientras que los agentes registraron su domicilio familiar y obtuvieron “nuevos elementos probatorios”.

La Policía ha solicitado una resolución a la autoridad judicial para realizar nuevas diligencias de investigación, pero da “por esclarecidos” los hechos ya conocidos. No descarta, sin embargo, que puedan surgir nuevas denuncias de víctimas que hayan decido permanecer en el anonimato hasta la fecha, o que las investigaciones descubran que se produjeron otros delitos.

En cuanto a los crímenes que se le imputan al detenido, la diferencia entre la agresión y el abuso sexuales es que el primero, más grave, se produce con violencia o intimidación. El primer delito lleva siempre aparejadas penas de prisión, mientras que el segundo puede resolverse con solo una multa, en los casos más leves.